ANIMALES PARÁSITOS EN PECES

Índice

Generalidades

Hoy en día, en este mundo globalizado, todos hemos podido disfrutar, o al menos conocer, distintas culturas culinarias del mundo; tal es el caso de la introducción de la gastronomía oriental en Europa. En países como Japón, se ha consumido pescado crudo de forma tradicional, utilizando antiguas técnicas de preparación y, sin duda, esta clase de alimentos se ha puesto de moda en Europa, donde originalmente no era costumbre este tipo de platos. Pero para los europeos que, de forma general, no dominamos elaboraciones de esta índole, el disfrute de la gastronomía oriental ha sacado a la luz un problema sanitario que siempre ha estado ahí, pero que se ha potenciado en los últimos años, debido a la incorporación de esta “nueva” forma de preparar platos. Hablo, por supuesto, del anisakis, y del aumento de intoxicaciones causadas por este parásito que hemos experimentado en los últimos años, y provocadas por la creciente demanda de sushi y otras elaboraciones con pescado crudo.

El ejemplo del anisakis y el sushi, es solo uno entre cientos, donde animales parásitos propios de los peces en algún momento de su desarrollo, pueden pasar al organismo humano y causar un consecuente problema de salud. La mayor parte de las infecciones se deben al consumo de carne de pez que no ha estado debidamente cocinada, o bien, es producida por la ingesta de producto piscícola que no ha tenido el correcto tratamiento sanitario.

Un parásito es cualquier organismo que viva a expensas de otro, denominado hospedador, sin aportarle beneficio alguno. Para que se dé el parasitismo, es necesario que el parásito viva en el hospedador, al menos, en alguna fase de su desarrollo, pudiendo permanecer en sus capas cutáneas y órganos externos (ectoparásitos) o bien, ocupando algún órgano interno (endoparásitos).

El listado de parásitos que podemos encontrar en peces es interminable, pero he reunido algunos filos animales con especies que, bien por su impacto en la salud humana, o por lo comunes que pueden llegar a ser, considero  de importancia destacar. También he considerado reunir algunos parásitos más propios de acuarios, que si bien no inciden en la salud humana, hacen enfermar a este tipo de mascotas.

A continuación, presento una clasificación de animales parasitarios por filo, hablaré de sus características generales y nombraré algunas especies comunes.

ACANTOCÉFALOS (Acanthocephala)

Los acantocéfalos son gusanos pseudocelomados(1), de los que hay al menos 1100 especies descritas. Son endoparásitos con complejos ciclos de vida, que incluyen la intermediación de uno o varios hospedadores intermedios, en los que no generan afecciones antes de parasitar al hospedador final. Será, pues, en este último donde el parásito desarrolle la definitiva fase infectiva, en la que termina su ciclo vital.

La característica más notoria de este filo es, sin duda, la presencia de una probóscide (trompa) erizada de espinas, que estos organismos pueden extender o invaginar dentro de una cavidad situada en lo que podríamos considerar como la cabeza. Este órgano se desarrolla en los ejemplares adultos, que son los que realmente generan infección, y sirve para fijarse a las paredes del intestino del hospedador, dándole además el nombre del filo Acanthocephala (“Acantho” significa “espina” y ”cephala” es “cabeza”).

La mayor parte de acantocéfalos desarrollan su fase infectiva en el intestino de numerosas familias de peces; sin embargo, se han descrito especies que producen infecciones en mamíferos, aves, anfibios y algunos invertebrados. Estos últimos son, habitualmente, hospedadores intermedios en los que no se produce infección.

Pomphorhynchus laevis anclado a la mucosa intestinal de un pez

Normalmente, un acantocéfalo adulto mide entre 2 mm y unos pocos centímetros (en función de la especie), aunque existen excepciones como Gigantorhynchus gigas, parásito de algunos mamíferos terrestres como cerdos y jabalíes, que puede rondar el metro de largo. La coloración de un parásito adulto de este tipo suele variar entre las tonalidades de crema y marrón.

El ciclo de vida de un acantocéfalo comienza cuando sus huevos son segregados en las heces de un animal infectado, usualmente un pez. Pequeños invertebrados, como crustáceos y babosas marinas entre otros, ingerirán las heces y, a su vez, los huevos. En el interior estos primeros hospedadores, el huevo eclosiona dando lugar a una primera fase larvaria llamada «acantor», que se desarrollará en «acantela» (la segunda fase larvaria). Esta, si consigue alojarse en alguna cavidad del interior del organismo del hospedador, se enquistará, formando el llamado «cistacanto», sin producir afecciones en la salud del hospedador.

El invertebrado que actúa como primer hospedador, como se ha dicho, no presentará ninguna afección en su salud, actuando solo como un intermediario. Con el tiempo, este hospedador será depredado por otro animal, o bien, morirá y otros invertebrados necrófagos se alimentarán de él; es entonces cuando el acantocéfalo enquistado (cistacanto) pasará al organismo de otro animal. Normalmente, la fase adulta emergerá del quiste cuando llegue al aparato digestivo de un vertebrado, aunque en ese momento, no cuenta aún con la madurez sexual necesaria para su reproducción. Hasta que ocurra la eclosión del cistacanto, el quiste podría haber pasado por varios hospedadores intermedios.

La fase adulta, provista de la característica probóscide erizada de espinas, se anclará a la mucosa del aparato digestivo del vertebrado, momento tras el cual terminará su desarrollo fisiológico, madurando sus órganos sexuales. La fase adulta genera diversas afecciones intestinales en el hospedador, generalmente inflamaciones y heridas en las que se pueden producir infecciones, debido a los daños que producen en la mucosa con sus probóscides.

Los adultos maduros se reproducirán de forma sexual (son dioicos) con fecundación interna, por lo que los machos han de introducir su aparato reproductor en el de la hembra. Después de emitir el esperma, producen un tapón mucoso que sella el aparato reproductor de la hembra, esta estrategia evolutiva asegura la fecundación.

A nivel fisionómico, un acantocéfalo posee una resistente cutícula exterior, que actúa como piel y defensa ante las enzimas del aparato digestivo del hospedador. Además, esta cutícula dejará pasar aquellos nutrientes, ya procesados por el organismo del hospedador, de los que se alimenta el acantocéfalo, el cual no posee aparato digestivo. Bajo la cutícula está la verdadera epidermis y, seguidamente, hay una capa de músculos circulares, cuya configuración y segmentación variarán según la especie. Los órganos internos se alojan en un pseudocele interior (recuerdo que son pseudocelomados) lleno de líquido, a excepción de la probóscide, las papilas sensoriales, y un ganglio cerebroideo (situado en la base del receptáculo de la probóscide), que, por su parte, se encuentran en una cavidad independiente en la cabeza. En el interior del pseudocele encontramos los órganos reproductores, compuestos por dos testículos, glándulas cementarias y pene en los machos (todo unido por el conducto eyaculador); y por ovarios segmentados, campana uterina, útero y vagina en las hembras. La campana uterina actuará como una barrera selectora de huevos maduros, los que dejará salir al exterior. El aparato excretor de estos animales, por su parte, se compone de un par de órganos llamados protonefridios, que filtran sustancias de desecho y las evacúan al exterior por el orificio genital. El aparato excretor no está presente en todas las especies. Después de terminar su función reproductora, los adultos mueren, dejando dañadas las mucosas intestinales del hospedador.

Existen diversos estudios sobre el aumento de la presencia de infecciones en peces de consumo humano por especies de acantocéfalos. Si bien se ha observado el aumento de la incidencia de este patógeno en aguas de diversos países (como Perú, por ejemplo), no hay causas determinadas que aclaren el por qué de este hecho, siendo actualmente un objeto de estudio por su impacto en los productos de consumo humano. En mi opinión personal, puede que lleguemos a la conclusión de que el aumento de la temperatura media de las aguas y la pérdida de biodiversidad marina sea la causa directa de la proliferación de patógenos marinos, tales como los acantocéfalos.

Entre los acantocéfalos más comunes en peces se encuentran los siguientes:

  • Rhadinorhynchus sp.: las especies pertenecientes al género Rhadinorhynchus, como es el caso de R. oligospinosus, podemos encontrarlas, principalmente, en el Océano Pacífico, y afectan a numerosas especies de consumo humano, como por ejemplo a las caballas. Una infección grave de Rhadinorhynchus puede acabar con la vida del hospedador.
  • Corynosoma wegeneri: esta extendida especie, causante de numerosas pérdidas de producto piscícola, se encuentra en numerosos peces de consumo humano. Puede llegar a afectar a las aves y a los mamíferos.
  • Corynosoma cetaceum: esta especie es mucho mas selectiva que las anteriores. Puede infectar mamíferos marinos (especialmente delfines).
  • Pomphorhynchus laevis: este acantocéfalo afecta a peces de agua dulce.

PLATELMINTOS (Platyhelminthes)

Infección grave de Trypanorhyncha sp. (cestodo)

El de los platyhelminthes es un nutrido filo de gusanos acelomados (sin cavidad hueca para órganos internos) con simetría bilateral, y conocidos comúnmente como “gusanos planos” por su aspecto. Actualmente, se han descrito alrededor de 20000 especies de platelmintos, reunidas en cuatro clases:

֎ Turbellaria: los turbelarios son gusanos acuáticos de vida libre, conocidos en su conjunto como “planarias”.

֎ Monogenea: los monogeneos son gusanos parásitos. Afectan a peces y anfibios.

֎ Trematoda: los tremátodos son gusanos endoparásitos de vertebrados. En su conjunto, son conocidos como “duelas”.

֎ Cestoda: comúnmente conocidos como “gusanos acintados”, son un grupo de parásitos, entre los que se encuentra la famosa tenia. Afectan a multitud de vertebrados, incluido el humano.

A continuación, extenderé la información que refiere a los grupos de platelmintos de vida parásita y nombraré especies que afecten a los peces:

Monogeneos (Monogenea)

Pseudorhabdosynochus morrhua

Estos pequeños y evolutivamente antiguos gusanos aplanados, de los que se han descrito entre 4000 y 5000 especies, se caracterizan por ser parásitos que desarrollan todo su ciclo vital en un único hospedador, este será, generalmente, un pez o un anfibio. Son animales pequeños que, a lo sumo, miden 2 cm de largo, lo que hace requerir de instrumentación óptica para su correcta observación. Si bien estos parásitos no afectan directamente al humano, pueden provocar importantes pérdidas en productos piscícolas, tanto en los procedentes de pesca como en los de producción controlada.

La mayor parte de monogeneos son ectoparásitos, y se alimentan de las células y mucosas epiteliales y branquiales del hospedador. Sin embargo, también existen especies endoparásitas, que ocupan cavidades corporales del hospedador como el ano y la vejiga urinaria, siendo estas últimas las especies potencialmente más peligrosas, debido a que una afección grave puede causar la muerte del pez parasitado. La mayoría de especies de gusanos monogeneos parecen tener alta especificidad por el organismo hospedador.

Afección por Lagenivaginopseudobenedenia sp.

La fisiología de los monogeneos es simple; tienen aspecto de pequeños gusanos móviles, aplanados y traslúcidos, cuyo color varía entre crema y rosa. Están dotados de un órgano de fijación en el extremo posterior (haptor), normalmente ganchos o ventosas, y algunas especies, además, los presentan en su parte anterior (prohaptor). En la cabeza poseen manchas oculares que, sin ser verdaderos ojos, actúan como órganos sensoriales. En su interior, un mesénquima(2) blando contiene, por un lado, un sencillo sistema digestivo, compuesto por una apertura (boca), una faringe succionadora y un intestino ciego (sin ano), y por otro lado, los órganos sexuales, muy simplificados en estos animales. Dado que son animales hermafroditas, presentan órganos sexuales tanto masculinos como femeninos; los masculinos solo se componen de un testículo, un pene con garfios y algunas glándulas sexuales básicas, mientras que los órganos sexuales femeninos solo disponen de un ovario (generalmente) conectado a un útero, y algunas especies no tienen vagina, produciéndose la fecundación a través de heridas en los tegumentos externos de la hembra, causadas por el pene del  macho.

No poseen sistema respiratorio (respiran a través de sus tegumentos externos) ni circulatorio; sin embargo, poseen un sencillo sistema nervioso formado por ganglios y filamentos que conectan los órganos sensoriales.

Como se ha dicho, son animales hermafroditas, y se reproducen generalmente de forma cruzada(3). La formación de un poro permite la liberación al medio de los huevos (reproducción ovípara), que al eclosionar, darán lugar a larvas ciliadas (oncomiracidios) que nadarán hasta otro hospedador donde desarrollarán el resto de su ciclo de vida, sin pasar por hospedadores intermediarios. Algunas especies son ovovivíparas, por lo que liberan al medio huevos con larvas infectantes desarrolladas dentro. En la reproducción de la especie Diplozoon paradoxum se produce una circunstancia única en el  reino animal, ya que los dos individuos que se reproducen llegan a fusionarse por sus conductos genitales.

La infestación no solo la produce la larva natatoria acuática, pues en estanques hacinados, donde los peces se rozan unos con otros, puede proliferar este tipo de patógenos, produciéndose la infestación de forma directa por el roce entre peces.

Algunas especies de monogeneos comunes de observar son las siguientes:

  • Dactylogyrus sp.: estos parásitos se alojan en las branquias de diversas especies de peces de consumo humano, teniendo preferencia por ciprínidos (barbos y carpas, por ejemplo).
  • Gyrodactylus salaris.: este monogeneo se conoce como “trematodo del salmón”, debido a que se ancla en la piel de dicho pez. Afecta, además, a numerosas especies de peces de consumo humano. Habita en agua dulce y produce cuantiosas pérdidas de ejemplares de salmón noruego y carpas arcoíris entre otros.
  • Flukes monogenicos: estos conocidos miembros de la familia Dactilogyrus, pueden llegar a afectar a peces ornamentales de acuarios si las condiciones sanitarias no son las adecuadas. Son ectoparásitos que no llegan a ser mortales si la infección no es severa. En acuarios se puede utilizar formalina, praziquantel, trichlorofón (fosfato de dimetilo) o baños de sales para eliminarlos.
  • Lagenivaginopseudobenedenia sp.: afectan a peces de la familia Lutjanidae (pargos).
  • Pseudorhabdosynochus morrhua: afecta principalmente al mero, alojándose en sus branquias.

En peces ornamentales se suele utilizar de forma general, como tratamiento antigusanos monogeneos, el praziquantel, en dosis que varían entre 2 y 5 mg/l. en baños de 2-3 semanas de duración. En piscifactorías, los métodos de control aconsejados son principalmente preventivos, evitando hacinamientos, esencialmente.

TREMATODOS (Trematoda)

Botulus microporus

Estos platelmintos endoparasitarios son vulgarmente conocidos como “duelas”. Poseen un complejo ciclo de vida en el que parasitan a más de un hospedador. Normalmente, las fases larvarias infectan a moluscos y otros invertebrados, mientras que la fase adulta vive a expensas de órganos internos de animales vertebrados, incluido el hombre.

La mayoría de trematodos tienen la apariencia de pequeños gusanos planos no segmentados, que no superan unos pocos centímetros de longitud. Su cuerpo presenta simetría bilateral, con la zona central algo más engrosada que los extremos apicales, característica por la cual su cuerpo se recuerda a una hoja. El color de su cutícula varía entre beige y marrón, en función de la especie. Los trematodos poseen órganos de fijación, cuya forma y disposición variarán en función de la especie.

Su cutícula exterior es lisa, gruesa y sin orificios aparentes. Bajo la piel se dispone una capa de tejido muscular y el mesénquima, que alberga los órganos internos. Estos animales disponen de un aparato digestivo sencillo, compuesto por una boca (situada en posición apical o ventral), una faringe succionadora y un intestino ramificado sin ano. El sistema nervioso, por su parte, está formado por un plexo cerebral (similar a un ganglio) y una red de cordones nerviosos que recorren su cuerpo. El aparato excretor está compuesto por protonefridios conectados a poros excretores, por los que eliminan las sustancias de desecho.

No poseen aparato circulatorio ni respiratorio; obtienen el oxígeno a partir de reacciones metabólicas y a través de de intercambio gaseoso en su cutícula. Dado que muchos de estos parásitos se desarrollan en un medio anaerobio, han desarrollado complejas rutas metabólicas para obtener energía mediante la fermentación del glucógeno, principalmente.

El aparato reproductor de los trematodos es complejo. Son animales hermafroditas, en los que su mesénquima alberga uno o dos testículos que desembocan en un órgano copulador. El aparato reproductor femenino, por su parte, está formado por un ovario, glándulas vitelinas y un oviducto que conduce a un poro cercano al órgano copulador masculino. Estos animales suelen presentar fecundación cruzada, aunque también pueden autofecundarse.

Imagen de un trematodo. Se aprecia el aparato digestivo ramificado y una gran cantidad de óvulos

El ciclo de vida de un trematodo es complejo. Comienza con la liberación de los huevos en las heces de un animal vertebrado parasitado. Los huevos están provistos de una espina que actúa como anclaje y un poro por el que saldrá la larva. Eclosionará en medio acuático, naciendo así la primera fase larvaria (miracidio), la cual es natatoria y está provista de un cilio para poder desplazarse. La larva debe parasitar a un invertebrado (generalmente un molusco) para continuar su desarrollo, transformándose en una fase inmóvil llamada «esporocisto» o «esporoquiste». Mediante partenogénesis(4), el esporocisto se divide y libera varias «redias», que se trata de la siguiente fase larvaria. Las redias se desarrollarán y se dividirán, nuevamente, para dar lugar a una fase larvaria más compleja, la «cercaria». Esta tiene capacidad natatoria, por lo que será la fase que abandone el organismo del primer hospedador (esté vivo o muerto) o del animal que eventualmente lo deprede. La cercaria ha de localizar al siguiente hospedador, que normalmente es un artrópodo. Una vez alcanzado un objetivo, la cercaria penetra en el exoesqueto del artrópodo con un “arma química” basada en enzimas que pueden digerir la cubierta de quitina de la víctima. Una vez dentro del segundo huésped, la cercaria se enquista formando la denominada «metacercaria». Cuando la metacercaria llegue al aparato digestivo de un vertebrado, que deprede al invertebrado que la porte, desarrollará su fase adulta y se reproducirá de forma sexual. Cabe la posibilidad de que las cercarias, con su capacidad natatoria, alcancen directamente un vertebrado, en cuyo caso pueden terminar su ciclo parasitando solo dos hospedadores.

El filo Trematoda se divide en dos subfilos; por un lado está el subfilo Digenea (digeneos), ampliamente extendidos por el mundo (se conocen alrededor de 6000 especies). Se distinguen por estar equipados con órganos de fijación tanto en la zona de la boca como en su parte ventral o posterior (generalmente). Algunas especies de digeneos como Fasciolopsis buski, Heterophyes heterophyes y Metagonimus yokogawai  pueden afectar al  ser humano. Por otro lado, se encuentra el comparativamente más pequeño subfilo Aspidogastrea (aspidogastreos), el cual solo está equipado con un disco adhesivo ventral como órgano de fijación. Conocemos unas 80 especies de aspidogastreos y su afección no es preocupante a nivel sanitario.

Algunos ejemplos de especies de trematodos, que podemos observar en peces, son las siguientes:

  • Diplostomum spathacaeum: este digeneo afecta a truchas y carpas, entre otros peces. Esta especie desarrolla su fase adulta en aves piscívoras, dándose la particularidad de que el pez es un hospedador intermediario. A través de las heces del ave, los huevos vuelven al medio acuático.
  • Microphallidae sp.: este extendido género de digeneos, es conocido por parasitar numerosas especies de peces marinos de consumo humano.
  • Thometrema overstreeti: aunque en general son más propensos a esta infección los peces óseos, esta especie afecta también a diversos cartilaginosos.
  • Calicotyle hydrolagi: esta común especie está extendida por el Pacífico y afecta tanto  a peces óseos como cartilaginosos.
  • Botulus microporus: este es otro conocido trematodo de peces, procedentes de pesca, en agua salada.

CESTODOS (Cestoda)

Infección por cestodos

Los cestodos son ampliamente conocidos como “tenias” o “gusanos acintados”. Se han descrito alrededor de 4000 especies, todas endoparásitas, que afectan, casi exclusivamente, al tubo digestivo de los hospedadores. Algunas especies pueden alcanzar un gran tamaño, siendo este el caso de Diphyllobothrium latum, del cual es posible llegar a identificar individuos situados incluso en los 10 metros de longitud (este parásito afecta al ser humano).

La fisionomía de un cestodo está altamente adaptada a la vida parasitaria y al medio interno del de los hospedadores específicos a los que infecta. El cuerpo de un ejemplar adulto está formado por un número variable de segmentos (pueden ser muy numerosos), del que destaca la cabeza (escólex), dotada de órganos de fijación tales como ganchos, cuya forma, número y disposición variarán en función de la especie. A la cabeza le sigue un “cuello”, que es la zona donde se produce el crecimiento del animal; para ello, genera continuamente «proglótides», que son los segmentos acoplados en línea y con función reproductiva que conforman la mayor parte de la longitud del animal. Al conjunto de proglótides se le denomina «estróbilo».

Ejemplo de cabeza de un cestodo (Rostellum sp.)

Estos organismos no poseen aparato circulatorio, respiratorio ni digestivo. El intercambio gaseoso y la adquisición de nutrientes del medio se hacen a través de los tegumentos externos del parásito, y estos pasan al mesénquima directamente. La excreción de sustancias de desecho se hace a través de dos canales excretores que recorren el  estróbilo del animal. En el mesénquima, además, se encuentra un sencillo sistema nervioso formado por dos nervios longitudinales, que recorren toda la extensión del animal, partiendo de un ganglio situado en el escólex.

Los cestodos son animales hermafroditas, alojando en el interior de cada segmento órganos sexuales tanto masculinos como femeninos. La fecundación se produce en los proglótides más distales, ya que son los más antiguos y maduros y, aunque estos pueden autofecundarse, lo usual es que se dé la fecundación cruzada entre individuos. En el interior de cada proglótide, se disponen los órganos sexuales básicos; el aparato sexual masculino consta de numerosos testículos conectados por conductos seminales. El aparato  sexual  femenino está formado por un ootipo(5) al que se conectan un ovario, un útero, diversas glándulas sexuales y un receptáculo seminal que desemboca en una vagina. Ambos complejos órganos sexuales tienen salida al exterior en el llamado atrio genital, que se puede considerar como el órgano copulador. Una vez fecundado, el útero crece con miles de huevos dentro, y termina ocupando la mayor parte del volumen interior del proglótide, degenerándose el  resto de órganos sexuales. La liberación de huevos al medio se produce por ruptura de los tegumentos del segmento fecundado; la proglótide suele desprenderse entera y, ya fuera del hospedador, mueren los tejidos de esta y se liberan los huevos. Es habitual que la proglótide siga viva un tiempo después de salir del hospedador y, además, tiene cierta movilidad gracias a la configuración de su cutícula externa (repleta de microvellosidades), lo que facilita la dispersión de los huevos en el medio.

Proglótides de Diphyllobothrium sp. Cada segmento, una vez que esté maduro sexualmente, tiene la capacidad de autofecundarse o realizar fecundación cruzada con otro individuo

El ciclo de vida de un cestodo es complejo. Comienza con la liberación de los huevos al medio de una proglótide que salió junto con las heces del animal infectado. La primera fase larvaria, provista de ganchos y denominada «hexacanto», surgirá tras la ingesta de los huevos por parte de un hospedador intermediario (normalmente un invertebrado). Este primer estadio larvario se transforma en un «cisticerco», que es una forma larvaria vesicular, en cuyo interior se forma el futuro escólex, a partir de una invaginación de su membrana. Cuando el cisticerco alcanza un hospedador definitivo (generalmente un vertebrado), se desinvagina, ancla su escólex y, seguidamente, comienza a generar el estróbilo.

La fisiología de las fases larvarias varía en función de la especie, y sus particularidades morfológicas se usan para diferenciar las especies a nivel taxonómico.

A continuación, nombraré algunas especies de cestodos presentes en peces de consumo humano:

  • Pseudophyllidea: este orden de cestodos de cabeza ganchuda, alberga numerosas especies que afectan al  humano. Se encuentra en agua dulce y los hospedadores intermedios son, normalmente, crustáceos de este medio. Los hospedadores definitivos son peces, usualmente.
  • Diphyllobothrium latum: esta especie es conocida por el tamaño que puede alcanzar en el intestino humano (alrededor de 10 m). Generalmente afecta a peces de agua dulce. El método más efectivo para matar a este parásito es la congelación total, durante varios días, del pescado.
  • Diphyllobothrium pacificum: esta especie de Diphyllobothrium puede afectar a mamíferos marinos y numerosos peces de consumo humano.
  • Hepatoxylon trichiuri: este cestodo afecta a peces de consumo humano como  las merluzas, y produce grandes pérdidas económicas.
  • Tentacularia coryphaenae: esta es otra conocida especie de cestodo de peces marinos.

NEMATODOS (Nematoda)

Anisakis en alimentos

Este enorme filo (podrían existir una 500.000 especies) alberga un conjunto de pequeños gusanos pseudocelomados. Son los animales más numerosos de la tierra, se estima que el 80% de todos los animales del mundo sean nematodos. El tamaño normal  de un nematodo no suele superar los 3 mm de longitud, aunque hay excepciones de unos pocos centímetros (es el caso del anisakis), además de encontrarnos también con el inusual ejemplo del Placentonema gigantissima, que parasita al cachalote y que puede alcanzar los 8 metros de longitud. La mayor parte de especies son de vida libre acuática, o bien, parasitan animales o plantas.

Tienen el aspecto de un pequeño gusano cilíndrico no segmentado, normalmente de color blanco o crema. La cabeza está claramente diferenciada del  resto del  cuerpo, y está equipada con pelos sensoriales. Las especies parasitarias suelen presentar algún órgano fijador en la zona de la apertura bucal. La cutícula exterior es lisa y resistente, y permite el  intercambio gaseoso con el  medio. Las especies parásitas que habitan en medio anaerobio se sirven de distintas rutas metabólicas fermentativas para obtener la energía que necesitan para vivir. Presentan un sencillo sistema nervioso, formado por ganglios y filamentos nerviosos, y un aparato digestivo compuesto por apertura bucal, faringe succionadora e intestino que desemboca en un ano.

Apertura bucal del anisakis

Dependiendo de la especie, los nematodos pueden ser dioicos (machos y hembras por separado) o hermafroditas, siendo la reproducción sexual la más común, con copulación y fecundación interna; aunque muchas especies tienen la capacidad de reproducirse asexualmente por partenogénesis. El aparato  reproductor masculino está formado por testículos, vasos deferentes, vesícula seminal, conducto eyaculatorio y órgano copulatorio. Los órganos reproductores de la hembra constan de ovarios, oviducto, receptáculo seminal, útero y vagina. Dependiendo de la especie, la hembra puede llegar a poner millones de huevos.

El ciclo de vida de los nematodos parasitarios puede incluir la presencia de algún huésped intermediario (ciclo indirecto), o bien, desarrollar parte de su vida de forma libre y parte parasitando a un único hospedador (ciclo directo). Los huevos de la hembra se liberan al  medio desde el animal infectado. A partir de ahí, y dependiendo de la especie, pueden haber varias fases larvarias de vida libre, o bien infectivas de un hospedador intermedio. En el hospedador definitivo, se desarrollará la fase adulta y se terminará el ciclo de vida de estos animales.

Grave infección por anisakis

El filo Nematoda es rico y diverso, pero aquí nombraré algunas especies que parasitan peces y tienen repercusión en la salud humana:

  • Anisakis simplex: este conocido parásito se puede encontrar en peces y cefalópodos de consumo humano y puede llegar a ser muy perjudicial para nuestra salud, generando, entre otras afecciones,  graves alergias. En el medio marino, afecta a un gran número de mamíferos. Presenta un ciclo de vida indirecto, con la existencia de hospedadores intermediarios.
  • Anisakis physeteris: esta especie es menos conocida que A. simplex, pero las afecciones de este parásito son cada día más frecuentes.
  • Anisakis typica: esta especie es conocida en producto piscícola y puede afectar al humano.
  • Anisakis schupakovi: esta es otra especie cuyo número de casos en humanos ha crecido en los últimos años.

La medida más efectiva para eliminar el anisakis del producto piscícola es la congelación total; si bien la producción con medidas de higiene adecuadas ayudan a contener las infecciones debidas a este patógeno, que es casi imposible de controlar. Dado que los anisakis suelen alimentarse de las mucosas del pez, es en estas áreas donde es más fácil localizarlos.

Espero que la lectura de este post sea productiva y no traumatice a nadie y, sobre todo, que no haga que nadie deje de consumir pescado. En mi opinión, la información es poder y, en este caso, también es salud. Si te ha gustado el post, puedes darle like y compartirlo en las redes sociales (los iconos están después de la foto final). También puedes enviarlo por e-mail o whatsApp. Si deseas suscribirte a este blog eres bienvenido/a.

¡Saludos a todos!

Néstor Domínguez.

NOTAS A PIE DE PÁGINA

  1. El “celoma” es la cavidad interior, que presentan algunos filos de animales, destinada a albergar los órganos internos. Se origina en la mesodermis, en las primeras fases de desarrollo embrionario. El “pseudoceloma”, por su parte, es también una cavidad interna en la que se aloja, al menos, algún órgano, pero no es de origen mesodérmico.
  2. En los animales acelomados, los órganos interiores están “flotando” en un tejido compacto, este tejido se conoce como mesenquima.
  3. Durante la fecundación cruzada, dos animales hermafroditas copulan actuando ambos como macho y hembra al mismo tiempo.
  4. La partenogénesis es un tipo de reproducción asexual en la que un individuo puede procrear generando, por división celular, óvulos viables no fecundados. De forma que cada óvulo dará lugar a un individuo genéticamente igual a su único progenitor.
  5. El ootipo es un órgano hueco del  aparato reproductor femenino de algunos animales, cuya función es conectar otros órganos y glándulas del aparato reproductor.

BIBLIOGRAFÍA

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