TUBOS VOLCÁNICOS

Tubo volcánico expuesto, fotografiado en el sur de Tenerife (fotografía de Néstor Domínguez)

Índice

¿Qué es un tubo volcánico?

Tubo volcánico fotografiado en Guía de Isora (Tenerife) (fotografía de Néstor Domínguez)

Un “tubo volcánico” o “tubo lávico” es una estructura volcánica hueca con forma de túnel, originada en el seno de una colada lávica. Es habitual que estos tubos se unan y constituyan una red más o menos compleja. Se considera que los tubos volcánicos son “cuevas volcánicas”, ya que dentro de ellas se engloban todas las cavidades naturales que se forman en la roca volcánica. Este tipo de cueva es muy común y muy visible en zonas con vulcanismo geológicamente reciente.

Evidentemente, no solo hay tubos volcánicos en nuestro planeta; de hecho, hasta ahora, se han documentado la presencia de tubos lávicos en Marte, Venus y en La Luna. Cabe pensar, además, que estos túneles se encuentran allí donde exista o existiera vulcanismo.

Formación de un tubo volcánico

Sección derruida de terreno donde se aprecia un tramo recto de un tubo volcánico, fotografiado en el sur de Tenerife (foto de Néstor Domínguez)

Un volcán en erupción puede generar diferentes tipos de emisiones, las cuales se pueden clasificar, en función de su naturaleza física, de la siguiente manera:

  • Sólidos: piroclastos. Son rocas, tanto ígneas cómo volcánicas1, de diversos tamaños y pesos, así como cenizas más ligeras emitidas a la atmósfera y depositadas luego en el suelo por acción de la gravedad.
  • Gases: emisiones gaseosas de diversa índole química, cuya composición dependerá de los componentes del magma del que proceden. Entre los compuestos más comunes podemos citar el dióxido de azufre (SO2), dióxido de carbono (CO2), fluoruro de hidrógeno (HF), ácido clorhídrico (HCl), ácido sulfhídrico (H2S) y el vapor de agua (H2O). Durante una erupción, los gases se pueden emitir tanto del foco eruptivo cómo en forma de emanaciones difusas en las coladas y en el terreno circundante a la erupción.
  • Líquidos: coladas de lava. Son el resultado de la desgasificación del magma que “alimenta” una erupción volcánica en contacto con la atmósfera o un medio líquido. La lava puede variar enormemente en composición y, como consecuencia de ello, este fluido es susceptible de presentar propiedades físicas muy diferentes, las cuales vienen definidas, entre otras variables a considerar, por su viscosidad, su temperatura o su textura al enfriarse. Como norma general, y en función de su composición, las lavas se pueden clasificar en básicas (pobres en sílice) y ácidas (ricas en sílice).

Los tubos volcánicos se forman en el seno de las coladas de lava, siendo necesario, para ello, que estas sean básicas (pobres en sílice, menos de 50%), así como también que se encuentren a una temperatura elevada (entre 1100 y 1200°C) para que sean lo suficientemente fluidas. Por su parte, el terreno por el que discurren las coladas debe tener pendiente ligera o moderada, a razón de que las lavas adquieran una velocidad de movimiento mínima adecuada para que se pueda producir la formación de tubos lávicos.

Dependiendo  de su proceso de formación, los tubos volcánicos pueden ser clasificado en tres tipos:

  • Singenéticos: los tubos volcánicos singenéticos se caracterizan por haberse formado al mismo tiempo que la colada volcánica que los origina y fluye en ese momento. Durante una erupción volcánica, en la que la colada emitida sea lo suficientemente fluida y discurra por un terreno con pendiente no excesiva, el fluido actúa con comportamiento reogenético2, en el que la parte más superficial, en contacto con el aire, se enfría y pierde velocidad antes que la parte más profunda de la colada. A partir de un determinado momento, la parte superficial se detiene dando lugar a la formación de una costra que actúa como aislante térmico para la lava que sigue circulando bajo ella, creándose así un “techo” para el tubo volcánico en formación. A medida que pasa el tiempo, la lava aún líquida que discurre por el seno de la colada, va experimentando diferencias de velocidad en función de las características físicas del terreno donde se asienta, de forma que allí donde se mueve más rápido, tarda más en solidificarse, y puede entonces generar una oquedad en forma de canal que, si se vacía, deja como resultado un tubo volcánico. En el caso del tubo lávico singenético, por tanto, la colada y el propio tubo se forman en el mismo proceso eruptivo, por lo que se consideran cuevas volcánicas primarias3.
  • Reogenéticos: los tubos volcánicos reogenéticos se originan con posterioridad a la finalización de la erupción durante la cual se emitieron las coladas lávicas que más tarde terminaron formando estas estructuras. Es decir, en esta caso, la lava incandescente discurre por una colada ya previamente consolidada, con lo que genera un tubo lávico a través de ella.
  • Subterráneos: estos conductos se forman a causa del movimiento natural del magma bajo la superficie del suelo. Este magma fluye a través de oquedades en el terreno, abriéndose paso para, ocasionalmente, salir a la superficie en forma de erupción volcánica.

Canales lávicos

Canal lávico fotografiado en la colada dejada por el volcán «Chinyero», en su erupción de 1909 (foto de Néstor Domínguez)

Un canal lávico es un tubo volcánico sin techo. La costra de lava solidificada que cierra un tubo lávico puede perderse por un derrumbe eventual, por erosión atmosférica, o bien, puede que nunca terminara de formarse. En cualquier caso, el resultado es un canal abierto conocido como canal lávico. Dependiendo de su proceso de formación, los canales lávicos se pueden clasificar en:

  • Singenéticos: se forman durante una erupción volcánica, en la propia colada emitida.
  • Reogenéticos: se forman durante una erupción sobre una colada antigua consolidada.
  • Subaéreos: se forman debido a derrumbes gravitacionales o erosión natural de los techos de tubos volcánicos preexistentes.

El techo de un tubo volcánico se puede hundir de forma puntual sin formar un canal; incluso, distintos tubos volcánicos superpuestos pueden llegar a interconectarse debido a la pérdida de la capa de lava que los separa. Estas oquedades se conocen como “jameos”, siendo los “Jameos del Agua”, en la isla de Lanzarote (Canarias), un ejemplo espectacular de exponente de estas formaciones.

Espeleotemas primarios

Interior de un tubo volcánico fotografiado en la isla de La Palma (fotografía de Néstor Domínguez)

En el techo, suelo y paredes de los tubos volcánicos se pueden originar distintas estructuras como consecuencia del goteo, acumulación, arrastre, refusión o acreción de materiales lávicos en el interior de la oquedad del tubo lávico. Estas formaciones son conocidas como «espeleotemas primarios» y, a continuación, nombro las más comunes:

  • Estalactitas: se forman en el techo del tubo debido al goteo de lava, puntualmente localizado y prolongado en el tiempo, durante una erupción. Sin embargo, existe también la posibilidad de que las estalactitas lleguen a originarse tras la finalización del proceso volcánico (siendo entonces «espeleotemas secundarios»). En este caso, con el paso del tiempo, se originan estas formaciones por acumulación de minerales disueltos en agua subterránea (como el carbonato cálcico), que, al interactuar con el tubo y por goteo, deja estas estructuras en el techo.
Estalactitas desarrolladas a partir del goteo constante de agua con minerales en el techo de un tubo volcánico (fotografía de Néstor Domínguez)
  • Estalagmitas: también conocidas como “castillos”, se forman en el suelo del tubo volcánico, bajo una zona de goteo en el techo, por acumulación y solidificación del material líquido. Es común que bajo una estalactita se encuentre una estalagmita de similares características químicas. Al igual que las estalactitas, las estalagmitas pueden formarse después del proceso eruptivo, pasando a ser, en ese caso, espeleotemas secundarios.
  • Columnas: si el proceso de goteo de una estalactita es lo suficientemente prolongado en el tiempo, esta se una a la estalagmita que se ha acumulado debajo, en el suelo; de esta, manera se forma una columna.
  • Cornisas y terrazas: durante el proceso de formación de un tubo volcánico, la lava que discurre por su interior pasa por momentos en los que su velocidad de desplazamiento varía. Así, cuando el movimiento del fluido lávico es demasiado lento, el material tiende a enfriarse y a acumularse en los laterales del tubo, formando así superficies planas situadas a distintas alturas llamadas cornisas y terrazas (las terrazas son de mayor tamaño que las cornisas).
  • Estrías de avance: son marcas en las paredes del tubo, en forma de líneas más o menos paralelas, producidas por el rozamiento y arrastre de materiales en la lava mientras está fluida.
  • Lenguas de lava: se forman en el suelo del tubo volcánico debido a la solidificación del restante de lava final, cuando ya apenas hay movimiento de líquidos en el interior del tubo. Suelen tener un aspecto similar a las llamadas “lavas cordadas”4, que se forman en superficie.
Sección expuesta del interior de un tubo volcánico donde se pueden apreciar estrías de avance y alguna cornisa (foto de Néstor Domínguez)

Tubos volcánicos reseñables

Como se ha dicho anteriormente, los tubos lávicos se encuentran en cualquier lugar donde exista o existiera en algún momento actividad volcánica. Así pues, cabe mencionar algunos tubos volcánicos conocidos que, por su extensión, son visitados y admirados tanto por turistas como amantes de la vulcanología de todo el mundo. En este sentido, algunos tubos volcánicos significativos son los siguientes:

  • Kazumura-Olaa: es el sistema de tubos volcánicos conocido más largo del mundo. Se encuentra en Hawaii, en la falda del volcán «Kilawea». Se estima que su longitud se de unos 65 km.
  • Viento Sobrado (Cueva del Viento): este sistema de tubos volcánicos, situado en la isla de Tenerife (Islas Canarias), es el más largo conocido en suelo europeo. Su longitud de desarrollo se estima en 18 km y llega a tener hasta tres niveles diferentes en algunos tramos. Está caracterizado por su elevada complejidad, ya que se encuentra dotado de un gran número de ramales intrincados, algunos de los cuales se extienden varios kilómetros.
  • Manjanggul: este sistema de tubos, declarado patrimonio de la humanidad en 2007, se encuentra en la isla de Jeju (Corea del Sur). Su extensión se ha calculado en 8928 metros.
  • Tubo de La Corona: se trata de un tubo volcánico de unos 7 km, situado en la isla de Lanzarote (Islas Canarias). Aproximadamente, 1,5 km de su recorrido transcurre bajo el nivel del mar, dato por el cual es considerado el tubo volcánico submarino conocido más largo del mundo. Parte del llamado «Volcán de la Corona» y, en su recorrido, se encuentran los llamados «Jameos del Agua» y la «Cueva de los Verdes», lugares estos de alto interés turístico.

Hemos terminado esta pequeña ponencia sobre tubos volcánicos, y espero que haya sido de tu agrado. Puedes compartir este post en las redes sociales, dejar un like o enviarlo a alguien conocido a quien pueda gustarle.

¡Saludos a todos!

Néstor Domínguez

Notas a pie de página

  1. Una roca ígnea se forma en el magma, bajo el nivel de la superficie de la corteza terrestre, sometida a una elevada presión y temperatura. Suele tener un aspecto granulado debido  a la lenta cristalización de los minerales que contiene. Por el contrario, las rocas volcánicas se forman en superficie durante una erupción volcánica, a partir de material incandescente liberado por el foco emisor del volcán, y solidificado rápidamente en contacto con el aire de la atmósfera o el agua de un medio marino, por lo que, en contraposición, no suelen tener cristales visibles.
  2. La reogénesis es una rama de la física de fluidos que estudia el comportamiento de los fluidos viscosos en movimiento. Cuando mencionamos “actividad reogenética” nos referimos al periodo de tiempo en el que hay fluido en movimiento; en nuestro caso, la lava asociada a un proceso eruptivo.
  3. Se dice que una cueva es primaria si se forma al mismo tiempo que la roca que la constituye. Por el contrario, es secundaria si se origina en distinto momento; tal es el caso, por ejemplo, de una cueva marina formada por la erosión producida por la marea.
  4. Las lavas cordadas se forman por enfriamiento de una colada fluida, dejando como producto una superficie ondulada con pocas aristas.

Bibliografía

  • Academic. Espeleotema. https://es-academic.com/dic.nsf/eswiki/446939 [Consultada el 13/07/22]
  • Excursions. Tipos de lava ¿Cuántos y cuáles son sus características? https://starexcursions.com/tipos-de-lava/ [Consultada el 22/04/22]
  • Geografía. La guía 2000. Tubo de lava. https://geografia.laguia2000.com/general/tubo-de-lava [Consultado el 26/05/22]
  • IELIG. Gobierno de España. IC1011. Tubo volcánico pleistoceno del volcán de La Corona – La Atlántida. http://info.igme.es/ielig/LIGInfo.aspx?codigo=IC1011 [Consultada el 13/07/22]
  • Wikipedia. Tubo de lava. https://es.wikipedia.org/wiki/Tubo_de_lava [Consultada el  22/04/22]

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