EL PINAR CANARIO

Pinar en La Cumbrecita (El Paso, La Palma) (foto de Néstor Domínguez)

Índice

Generalidades

El pinar canario es una importante formación boscosa presente en las Islas Canarias. Ocupa un 60% de la superficie forestal de dicho archipiélago, localizándose a una cotas que varían en función de la vertiente. Así, pues, el pinar se sitúa en el norte por encima del monteverde húmedo, entre 1200-1500 m y 2400 m sobre el nivel del mar, mientras que en la vertiente sur se extiende desde una cota mucho más baja, de unos 400-700 m, y llega hasta 2400 m de altitud.

Desde el Mirador de Chipeque, en el municipio de La Orotava, se puede observar una buena parte de la extensión que cubre el pinar canario en la vertiente norte de la isla de Tenerife (foto de Néstor Domínguez)

Las Islas Canarias de alto relieve alcanzan una importante superficie en las cotas citadas; es por esto que pueden albergar, potencialmente, una representativa extensión de pinar canario. Las principales islas con grandes formaciones de pinar son Tenerife, Gran Canaria, La Palma, La Gomera y El Hierro, en todas las cuales esta masa boscosa revela grandes similitudes a nivel de flora y fauna, aunque, efectivamente, existen diferencias particulares que hacen del pinar que alberga cada una de ellas un ecosistema realmente único. Entre los ejemplos de pinares más relevantes de Canarias, podemos citar los de Tamadaba, Inagua y Pajonales en Gran Canaria, los de la Caldera de Taburiente y las cumbres de la isla de La Palma, los de Vilaflor, monte de La Esperanza e Icod en Tenerife y los del municipio de El Pinar en la isla de El Hierro.

La principales similitudes entre los pinares de las islas son, por un lado, la relativa monotonía en especies vegetales, con predominio del pino canario (Pinus canariensis) y, por otro lado, la ocupación de áreas montañosas y escarpadas, propias de las cotas en las que se desarrolla dicha formación boscosa.

En La Cumbrecita (El Paso), en la isla de La Palma, se puede observar cómo el pinar tiene capacidad para ocupar áreas muy escarpadas (foto de Néstor Domínguez)
En Buracas (Garafía, La Palma), se puede contemplar el asentamiento natural de un pinar que se ha desarrollado en las verticales paredes de un barranco (fotografía de Ana Melisa Díaz Sánchez)

A lo largo de la historia de Canarias, el pinar ha sido una importante fuente de recursos para el humano, lo que ha llevado a una reducción significativa de su superficie (principalmente, desde la época de la colonización), e incluso, a su desaparición en diversas zonas. Entre las décadas de los 40 y 70 se ha llevado a cabo la repoblación de múltiples áreas deforestadas en el pasado con diversas especies de pino, aunque, predominantemente, se ha replantado pino canario. Uno de los recursos más importantes obtenidos del pinar era la brea o pez, una sustancia similar al alquitrán obtenida de una mezcla de resina y cenizas de pino. Esta sustancia era utilizada, hasta el siglo XIX, para impermeabilizar el casco de los barcos de madera. Otro valioso recurso extraído de este bosque era la tea, empleada esencialmente como material de construcción; ésta es la madera del interior del tronco de los pinos más viejos, la cual presenta la provechosa ventaja de mostrar una alta resistencia, gracias a su elevada proporción en resinas. El pastoreo y la extracción de recursos agrícolas y ganaderos del pinar, desarrollados durante siglos, han sido vitales para el sustento de la comunidad canaria; no obstante, a su vez, han contribuido a la enorme reducción de superficie que ha sufrido esta masa forestal a lo largo de la historia.

Clima y suelo

Debido a la cota a la que se desarrolla el pinar canario, los grandes contrastes térmicos, tanto entre día y noche, así como la variabilidad térmica a lo largo del año, son la tónica en cuanto a lo que a temperaturas se refiere en este bioma, acentuándose, dichos contrastes térmicos, a medida que se aumenta la altitud sobre el nivel del mar. La temperatura media anual en el pinar canario, es de unos 15°C. La humedad relativa ambiental solo es alta en las cotas inferiores, motivo por el cual, el pinar está expuesto a la sequía durante largos periodos de tiempo. En la vertiente norte de las islas, los vientos alisios depositan sobre las áreas de pinar un aporte de humedad extra, el cual procede del vapor de agua marino con el que se ha recargado el aire en su paso por el Océano, y que se condensa sobre la superficie de las hojas de los vegetales. A este fenómeno se le conoce como lluvia horizontal. Sin embargo, este aporte de humedad es mínimo a cotas superiores a 1800 m, donde aún hay grandes extensiones de pinar. En los meses más fríos y en zonas de cumbre de las islas de La Palma y Tenerife, el  pinar recibe, eventualmente, aporte de agua en forma de nieve y heladas. La pluviometría anual en este bioma es muy irregular, con una media de 300 – 400 mm, con un pico de aporte de humedad en los meses de otoño e invierno y en la vertiente norte de las islas.

La influencia del aporte de humedad desde el «mar de nubes», de los vientos alisios, decae al aumentar la altura sobre el nivel del mar. Es por esto que, en la amplia franja de terreno ocupada por el pinar, existen distintos pisos de vegetación adaptados a las distintas condiciones ambientales dentro de un mismo bioma (fotografía de Néstor Domínguez)

La resistencia a los fuertes vientos es otro factor climatológico al que el pinar canario se ha adaptado evolutivamente, estando el interior de la masa forestal a cubierto de esta inclemencia del clima que reina en las zonas donde, usualmente, se asienta este bosque.

Debido a la altura sobre el nivel del mar a la que se se sitúa, el pinar se encuentra expuesto a una alta insolación, especialmente en la vertiente sur de las islas; sin embargo, este no es un factor determinante para el desarrollo de la vida, ya que la mayoría de especies, tanto animales como vegetales, que habitan en este ecosistema, se desarrollan bajo el manto que forman las copas de los pinos y en el interior de la enorme capa de acículas y material vegetal depositado en el suelo.

El manto de acículas (también llamadas pinocha o pinillo de forma vernácula en Canarias), depositado en el suelo del pinar a lo largo del tiempo, llega a alcanzar gran profundidad, tal y como se aprecia en esta foto tomada en Garafía (La Palma). Todo este material combustible potencia la virulencia de los fuegos en este bioma (fotografía de Néstor Domínguez)

El  suelo del pinar está muy acidificado, debido al continuo depósito de acículas de pino. Este factor limita el desarrollo y crecimiento de otras formas de vida vegetales, así como de hongos, e influye en la habitabilidad para muchos animales. Es por ello que, en este bosque, solo pueden residir aquellas especies que se pueden adaptar a las condiciones impuestas por la enorme masa de pino canario.

Flora

El pino canario (Pinus canariensis) es el indiscutible rey de este bioma, permitiendo su presencia y abundancia en el mismo modificar la apariencia del terreno, reducir la erosión del suelo producida por el clima y actuar obstaculizando la escorrentía superficial. Además, el continuo aporte de materia orgánica, procedente de las acículas de pino, modifica las características químicas del suelo, acidificándolo hasta límites que hacen que en él no puedan proliferar la mayoría de vegetales, de manera que actúa como limitante del número de especies de plantas que habitan en este medio.

En la vertiente norte de las islas y en las cotas más bajas donde tiene presencia el pinar, el monteverde húmedo, y más específicamente el fayal-brezal, da paso al pinar de una forma difusa, formando el llamado pinar canario mixto, que se caracteriza por la presencia de un importante sotobosque de arbustos que pierde presencia a medida que se aumenta de altitud con respecto al nivel del mar.

Por encima de la franja ocupada por el pinar mixto, la presencia de plantas de bajo porte y herbáceas es escasa. Esto se debe a la poca radiación solar que deja pasar la copa de los pinos, si el bosque está desarrollado, y, en todo caso, también, a la acumulación de acículas de pino en el suelo. La acción conjunta de ambas causas, precisamente, contribuyen a que la luz, finalmente, no pueda llegar a incidir convenientemente sobre la superficie de la tierra, y, por ende, la germinación de la mayoría de especies vegetales se encuentra imposibilitada. Además, la ya citada acidificación del suelo, es un factor limitante para el desarrollo de múltiples especies vegetales no adaptadas a las condiciones del interior del pinar.

Así mismo, en zonas de alta cota, el pinar se torna más disperso y difuso, entremezclándose especies vegetales propias del matorral de cumbre, más adaptadas a condiciones de alta insolación, escasez de agua y altos contrastes térmicos.

Así, pues, en función de la localización, altitud, orientación y condiciones climáticas en las que se encuentre el pinar canario, se presentará asociado a otras formaciones boscosas más o menos definidas. Las principales asociaciones en las que podemos observar el pinar canario son las siguientes:

  • Pinar puro: esta asociación está relegada, de forma normal, al bosque que ocupa una franja altitudinal situada entre los 1500 y 1800 metros sobre el  nivel el  mar en la vertiente norte de las islas y entre los 1200 y 1800 metros de altura en la vertiente sur. En general, se presenta con un ambiente dominado por el pino canario con un sotobosque muy pobre o inexistente, en el que, de forma esporádica, podemos encontrar algunos arbustos como el escobón, el poleo de monte y ocasionales manchas en el terreno de corazoncillos.
  • Pinar mixto: esta asociación boscosa es exuberante, ya que combina pinar con especies del monteverde húmedo, principalmente elementos del  fayal-brezal. Generalmente, se presenta solo en la vertiente norte de las islas donde se encuentra el  pinar, y está comprendido entre los 1200 y 1400 metros de altura, donde debido a la incidencia de los vientos alisios, la humedad relativa ambiental es alta todo el año. Es el bioma que actúa de transición entre el monteverde húmedo y el pinar puro. Podemos encontrar numerosas especies vegetales, además del pino canario, tales como fayas, brezos, acebiños, madroños y laureles entre muchos otros.
  • Pinar de cumbre: ocupa la franja altitudinal más alta del pinar de canarias, situándose desde los 1800 metros de altura hasta los límites ocupados por el pinar, a unos variables 2000-2400 metros de altitud. Se caracteriza por la presencia de vegetales propios del matorral de cumbre, tales como la retama y el codeso.

Debido a que el pinar forma un importante manto de material combustible y las islas Canarias son volcánicas, los consecutivos eventos eruptivos han sido la causa de grandes incendios de origen natural; éstos han provocado que, evolutivamente, las plantas propias de este bioma estén adaptadas al fuego, adoptando diferentes estrategias evolutivas para sobrevivir a los grandes incendios que asolan, eventualmente, este hábitat. Este hecho, además, hace que, a la larga, no proliferen plantas foráneas no adaptadas a los incendios.

Comencemos un repaso por las más representativas especies vegetales del  pinar canario:

  • Amagante (Cistus symphytifolius): este arbusto es un endemismo canario. Se caracteriza por sus flores de cinco pétalos de colores que varían entre rosa y violeta y ligeramente vellosas
  • Brezo (Juniperus cedrus): este arbusto, de hoja estrecha, dura y coriácea es común en el pinar mixto, donde la temperatura ambiental es más alta.
  • Escobón (Chamaecytisus proliferus ssp. proliferus): el también conocido como tagasaste, es una leguminosa arbustiva endémica de las Islas Canarias. Se encuentra principalmente en áreas de monteverde húmedo y pinar mixto hasta una cota que ronda los 1700 metros sobre el nivel del mar. Posee un porte considerable, ya que puede alcanzar los 7 metros de altura y son características sus flores blancas vellosas y agrupadas en pequeñas panículas que configuran un ramo. Su fruto  es una legumbre vellosa que se torna de color negro al madurar.
  • Cedro canario (Juniperus cedrus): El cedro canario es un árbol muy ramificado, de porte caído y corteza quebradiza, que crece por encima de los 1400 metros de altura. Es muy resistente a las condiciones climáticas adversas. Puede alcanzar los 15 metros de altura. Sus hojas son aciculares y pueden producir yemas de flor en su axila.
Cedro canario (Juniperus cedrus)
  • Codeso (Adenocarpus foliolosus): el  codeso canario es una leguminosa arbustiva muy ramificada de llamativas flores amarillas. Se encuentra principalmente en zonas de  pinar mixto. Su porte no supera los 4 m de altura y su corteza es gruesa. Sus hojas son muy pequeñas, apenas unos 3 milímetros de largo y poseen pelos en el envés. Su fruto es una legumbre de unos 6 cm de largo. Esta planta es un endemismo de las Islas Canarias.
  • Coranzoncillos (Lotus spp.): en Canarias existen varias especies endémicas de corazoncillo. Estos son pequeños arbustos de unos 40 cm de altura y ramas finas, de follaje caducifolio y caracterizados por sus flores amarillas. Sus semillas poseen una enorme capacidad de brotación tras un incendio, siendo una de las primeras plantas que se desarrollan después de un fuego.
Población de corazoncillos (Lotus spp.) en Cumbre Vieja (La Palma) (fotografía de Néstor Domínguez)
  • Cresta de gallo (Isoplexis isabelliana): este endemismo de Gran Canaria, propio de zonas de pinar centrales de dicha isla, está incluido en el catálogo de especies amenazadas, dado que se encuentra en peligro de extinción. Crece en zonas de pinar escarpadas, con suelo predominantemente pedregoso. Es un arbusto  ramificado de unos 80 cm de altura. Son características sus hojas que brotan en los extremos de las ramas y sus flores, que forman unos racimos terminales de color marón rojizo o rojo oscuro. La avifauna del  pinar es el  principal dispersor de semillas de este arbusto; además de que son, precisamente, estos animales los principales polinizadores de esta planta.
  • Faya (Myrica faya): se trata de la especie botánica principal en el fayal-brezal, formación boscosa que se entremezcla con el pinar canario en las cotas más bajas de este. La faya es un árbol que ramifica desde poca altura y puede alcanzar unos 20 metros de alto como máximo. Sus flores son poco vistosas, pero su fruto, oscuro, globoso y de piel arrugada, es aromático y comestible.
Formación de fayal con presencia de pinos canarios en Lomo la Jara (Tacoronte, Tenerife) (fotografía de Néstor Domínguez)
  • Jara (Cystus monspeliensis): se trata de un arbusto  común en zonas de pinar que puede alcanzar 1,5 m de altura. Es característico de esta planta su aspecto viscoso, su olor y sus flores blancas de 5 pétalos, 5 sépalos, pediceladas y agrupadas en cimas de hasta 8 flores. Sus hojas poseen pelos en el  haz.
  • Pino canario (Pinus canariensis): como se ha mencionado, es la especie predominante en el pinar canario. Es una planta muy resistente a las condiciones ambientales extremas y a la sequía. Gracias a sus acículas cortas, duras y pilosas, que minimizan la pérdida de agua, y a su potente sistema radicular, el pino es muy resistente a la sequía; además, sus semillas poseen una cubierta dura que las protegen de la desecación. Como estrategia evolutiva de protección frente al fuego, ha desarrollado una corteza aislante extremadamente resistente al  fuego, a lo cual se suma la ventaja de su ineludible gran capacidad de rebrotar rápido tras un incendio. El pinar no necesita la presencia de un suelo rico en nutrientes para desarrollarse, creciendo, generalmente, en suelos volcánicos de poca profundidad. Sus copas son el hogar y refugio de numerosas especies de aves y en el manto de acículas que forma en el suelo, habita la mayor parte de invertebrados presentes en el pinar, siendo  su presencia, por tanto, necesaria para entender este bioma a nivel faunístico. Un pino canario puede alcanzar los 60 metros de altura.
  • Poleo (Bystropogon organifolius): el llamado poleo del pinar es un arbusto pequeño y de oloroso aroma mentolado, caracterizado por sus flores, las cuales de agrupan en densas cimas, de color blanco  y provistas de cáliz alargado y tubular.
  • Tomillo (Micromeria sp.): en Canarias existen varias especies de este pequeño arbusto, algunas de de las cuales, son endemismos escasos (es el caso del M. pineolens de Gran Canaria). Está caracterizado por su olor y sus proporcionalmente grandes flores de color rosa púrpura y cáliz cilíndrico y dentado. Sus hojas son pilosas y muy vellosas.

Hongos

Los hongos juegan un papel fundamental en el equilibrio del pinar canario, ya que son los principales descomponedores de la materia orgánica. En este bioma, podemos encontrar, principalmente, hongos saprófitos y micorrizógenos, cuyos micelios se extienden y entremezclan por el suelo del bosque durante todo el año, bajo la capa de acículas, cerca de la superficie. Es posible observar el  tupido entramado de micelios y micorrizas al levantar la capa de hojarasca. Entre octubre y febrero, brotan las estructuras reproductivas (setas) por doquier, siendo, muchas de estas, recolectadas por el humano para su consumo.

Las especies de hongos que cito a continuación, son algunas de las más representativas del pinar canario:

  • Apagador (Macrolepiota procera): seta de hasta 30 cm de diámetro que suele desarrollarse en pinar mixto. Presenta sombrero circular, blanco y dotado de escamas marrones.
  • Apagador menor (Macrolepiota rhacodes): esta seta es propia de zonas de pinar mixto. Es característico el tamaño que puede llega a alcanzar, ya que su sombrero, de color blanquecino y dotado de doble anillo, puede llegar a alcanzar 25 cm de diámetro.
  • Boleto pegajoso (Suillus bellini): esta seta, propia del pinar, se caracteriza por poseer un aspecto grasiento. Su sombrero es marrón y plano. Aunque es comestible, tiene escaso valor culinario.
  • Colmenilla (Morcella esculenta): este hongo es propio de zonas de pinar mixto y monteverde húmedo. Se caracteriza por emitir una seta cilíndrica o cónica cubierta de alveolos. El nombre colmenilla se debe a su parecido con un panal. Esta seta es comestible.
  • Falsa oronja (Amanita muscaria): este hongo es también conocido  como matamoscas. Produce una seta rojiza, redondeada y cubierta de escamas blancas. Su pie es blanco, provisto de volva. Es una especie muy tóxica, pudiendo  producir graves trastornos de salud si se consume.
  • Foliota anaranjada (Gymnophilus spectabilis): especie saprofita que se acumula al pie de árboles débiles y tocones. Tiene un sombrero regular, de gran tamaño (entre 4 y 15 cm de diámetro) y de tonalidades que varían entre tierra y marrón anaranjado, oscureciéndose a medida que maduran.
  • Hifoloma de láminas verdes (Hypholoma fasciculare): hongo tóxico que genera una formación de pequeñas setas en racimo. Estas comienzan siendo blanquecinas con tonos amarillentos en el centro del sombrero y evolucionan a pardo verdoso al madurar. Emite un olor desagradable.
  • Seta de burdeos (Boletus edulis): este hongo, muy propio del los pinares, produce una conocida seta carnosa de olor y sabor agradable, perfectamente consumible. Su sombrero es marrón y su pie es grueso y blanco. Fructifica durante los meses de otoño e invierno.
  • Nacidas (Rhizopogon obtextus): también conocida como «criadillas», esta especie es propia del pinar, y se conoce ampliamente por sus propiedades culinarias. La seta es de forma redondeada y emerge cuando está madura.
  • Níscalo (Lactarius deliciosus): el níscalo es un hongo con seta comestible común en el pinar. Su sombrero es anaranjado, aplanado y con himenio laminado. Su carne se torna naranja al madurar. Se recolecta en otoño e invierno.
  • Níscalo sanguíneo (Lactarius sanguifluus): este níscalo se caracteriza por su color, ya que cuando la seta está madura es morada. El sombrero es aplanado, con borde caído y el centro ligeramente deprimido.
  • Oronja verde (Amanita phalloides): este hongo es muy tóxico, puede producir la muerte del  consumidor. Su seta es blanca con un tono verdoso en su parte superior. El borde del sombrero es caído y da una apariencia de tubo. El  pie de esta seta es largo, blanco y está provisto de una amplia volva.
  • Pedo de lobo (Lycoperdon perlatum): este hongo, con seta de aspecto globoso, es muy común en bosques de coníferas. Es de color blanquecino tornándose marrón cuando  madura y está cubierto de unas espinas blandas. Aunque es comestible, tiene bajo valor culinario.
  • Pistonuda (Lepista nuda): este hongo se encuentra, preferentemente, en zonas de pinar mixto. Su sombrero es lila, tornándose morado en su madurez. Es una seta comestible.
  • Rebozuelo (Cantharellus cibarius): este hongo comestible produce una retorcida y estriada seta de color amarillo. Es más propio de zonas de pinar mixto y comúnmente ligado a zonas con castaños.
  • Rúscula blanca (Russula delica): este hongo posee una seta retorcida, blanca y con himenio muy laminado. Se puede observar en diversas formaciones boscosas, tanto de coníferas como de especies arbóreas de hoja caduca. No son comestibles.
  • Seta de los caballeros (Tricoloma equestre): aunque es poco común, esta seta de sombrero amarillo e himenio laminado, es otra de las que se puede observar en el pinar canario. Se desaconseja su consumo.

Fauna

La fauna que compone el pinar canario está compuesta, principalmente, por animales invertebrados, alrededor de unas 300 especies. Éstas habitan, principalmente, en el tupido manto de hojarasca que cubre el suelo del pinar todo el año. Un buen número de especies de insectos xilófagos habitan bajo las gruesas capas de corteza acorchada de los pinos, o bien, ocupan tocones de troncos muertos, caídos o debilitados. En lo que respecta a la fauna vertebrada, hay un notable predominio de la avifauna de diversa índole; además, cabe destacar la presencia de murciélagos y de pequeños roedores.

A continuación expongo un pequeño listado de especies representativas del pinar canario:

  • Avispa de la madera (Sirex noctilio): las larvas de esta avispa parasitaria del pino, pueden llagar a producir la muerte de algún ejemplar de esta conífera si la infestación es grave; sin embargo, suelen atacar a las plantas más enfermas. Se trata de una avispa de tamaño grande, llegando a alcanzar hasta 5 cm de longitud. Se caracteriza por poseer un color negro, con el abdomen ocre o pardo, exceptuando el segmento terminal, que es negro.
  • Canario (Serinus canarius): esta ave macaronésica es relativamente fácil de observar e identificar en el pinar, debido tanto a que es sumamente habitual en el bioma, como a que exhibe un plumaje llamativo, vistoso, y muy particular que permite reconocer la especie de la que se trata al instante: muestra, pues, colores bastante señeros que van desde el verde al amarillo. No obstante, el plumaje de los machos adultos es claramente más amarillento que el de las hembras.
  • Cuervo (Corvus corax): el acomodadizo cuervo grande, se encuentra en clara recesión poblacional en el archipiélago canario, sin embargo, en el pinar aun encuentra un refugio donde subsistir. Se trata de un paseriforme grande, que ronda los 35 cm de largo, dotado de un bello plumaje negro con reflejos azulados. Inteligente y de un fuerte hábito oportunista, este omnívoro animal aprovecha también a los humanos visitantes del pinar como fuente de alimentación.
  • Escarabajo canuto azul (Temnoscheila caerulea): este escarabajo alargado y negro es común en el pinar. Se localiza con mayor facilidad en los leños de pino muerto, puesto que es cazador y, en este ambiente, tiene la posibilidad de «predar» a otros invertebrados: aquellos cuyas larvas, precisamente, se suelen nutrir de la madera en descomposición.
  • Escarabajo pintado del pino (Buprestis bertheloti): este escarabajo se conoce también como bupréstido del pinar y carcoma. Se trata de una especie endémica de Canarias que habita, usualmente, en el interior de troncos muertos. Como otros bupréstidos, el  escarabajo pintado del pino tiene la cabeza bastante hundida en el tórax y presenta colores brillantes sobre fondo oscuro. Posee un ciclo vital de dos años.
  • Fortunata (Calliteara fortunata): este lepidóptero, conocido también como lagarta del pino, es una destructora plaga para el pinar, arrasando los brotes verdes de aquellos árboles que infecta. Su larva parda, con moteado negro y provista de puntiagudos pelos defensivos, es la que ingiere las acículas de pino. El adulto, por su parte, es una pequeña mariposa nocturna parda de alas algo transparentes, cuya envergadura máxima es de 6 cm en el caso de los ejemplares hembra, mientras que los machos pueden alcanzar 4.5 cm. Es una especie endémica de Canarias.
  • Gavilán (Accipiter nisus): es la rapaz más representativa de los bosques de Canarias. Con sus alas proporcionalmente cortas y  redondeadas y su cola larga, está perfectamente adaptada a volar entre los árboles. Se alimenta principalmente de otras aves. Su plumaje es gris con moteado gris sobre tonos beige o blanco en la parte ventral.
  • Gorgojo del pino (Brachyderes sp.): este coleóptero ataca al pino mediante perforación, para alcanzar su sabia. Es un pequeño gorgojo oscuro que, si la infestación es grande, puede producir grandes pérdidas forestales.
  • Graja (Phyrrhocorax phyrrhocorax): La subespecie palmera de chova piquirroja es un endemismo de la isla de la Palma, muy común en el ambiente de pinar de la misma. Es un córvido muy sociable y llamativo, por su plumaje negro  brillante y su pico naranja. Su dieta es principalmente herbívora. En el pinar de las cumbres de la Palma, se reúne en estruendosas bandadas que rompen el monótono sonido del viento en este bioma. Usualmente, las grajas se acercan a zonas cultivadas en busca de frutas y semillas para alimentarse y anidan, principalmente, en paredes escarpadas.
Graja (Phyrrhocorax phyrrhocorax) en la isla de La Palma (fotografía de Néstor Domínguez)
  • Herrerillo (Cyanistes teneriffae): esta es una llamativa y acomodadiza paseriforme que se puede observa en zona de pinar mixto. Podemos encontrar las siguientes subespecies: C. t. palmensis en la Isla de La Palma, C. t. degener en las islas de Lanzarote y Fuerteventura, C. t. ombriosus en La isla de El Hierro, C. t. teneriffae en la Islas de La Gomera y Tenerife y C. t. hedwigae en La isla de Gran Canaria (Gill et al., 2020).
  • Lagarto tizón (Galllotia galloti): es el reptil más abundante en el pinar, aunque su presencia se limita a claros y zonas limítrofes. Se puede observar en las islas de Tenerife y La Palma. Es una especie omnívora, pero, preferentemente, se alimenta de vegetales. Los machos adultos se distinguen perfectamente por sus manchas laterales en forma de ocelos azules.
  • Longicornio del pinar (Arhopalus pinetorum): el longicornio del pinar es un escarabajo alargado y oscuro, con cierta forma de canuto que se alimenta de madera muerta (xilófago).
  • Murciélago de bosque (Barbastella barbastellus): se trata de un murciélago de talla media, color pardo oscuro y grandes orejas cuadrangulares. En Canarias podemos observarlo en las islas de Tenerife y  La Gomera. Forma colonias poco numerosas que rara vez superan los 15 ejemplares.
  • Murciélago orejudo (Plecotus teneriffae): se trata de una especie endémica de Canarias caracterizada por orejas proporcionalmente largas y puntiagudas que llegan a alcanzar 4 cm.
  • Pico picapinos (Dendrocopos major): esta vistosa ave es común de observar en el pinar canario. Su anatomía ha evolucionado para realizar duros y repetitivos picotazos sobre la maderas de los pinos, con el fin de llegar a las larvas de los insectos que excavan galerías en la corteza del pino; o bien, crean huecos para criar sus nidadas. Este pájaro se distingue por poseer un dibujo de franjas negras sobre fondo blanco con dos llamativas manchas rojas situadas en la parte superior de la cabeza y en el  bajo  vientre. Posee un pico recto y robusto, su cráneo está tapizado de un material esponjoso que recubre el  cerebro  y lo protege de los violentos picotazos que realiza este animal sobre el tronco de los árboles. Así mismo, la disposición de sus dedos en las patas, dos delante y dos detrás, ayuda a los desplazamientos en vertical por los troncos. Posee, además, una cola provista de unas plumas rígidas que sirven como tercer punto de apoyo en los árboles.
Pico picapinos (Dendrocopos major) (fotografía de Néstor Domínguez)
  • Pinzón azul (Fringilla teydea): en Canarias existen dos subespecies, Fringilla teydea ssp. polatzeki, que habita en Gran Canaria y Fringilla teydea ssp. teydea, ambas endémicas en sus respectivas islas. Caracterizado por el color azul de los ejemplares macho, F. t. polatzeki es más gris y las franjas alares son más notorias; por su parte, F. t. Teydea posee un azul más intenso y algo más de talla.
Pinzón azul (Fringilla teydea) (foto de Néstor Domínguez)
  • Pinzón vulgar (Fringilla coelebs): esta ave, vivaz y acomodadiza, es muy común de observar en el pinar canario. Los machos son muy  visibles debido a su colorido azul con franjas negras y línea blanca en las alas. Fuera de época de cría, forman pequeños grupos que llegan a interactuar bastante con los visitantes humanos.
  • Procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa): el nombre “procesionaria” viene dado por la peculiar forma de desplazarse, en fila india, de sus larvas. Las orugas de este lepidóptero son verdes en los primeros estadíos, pero se tornan marrones con moteado  rojizo al desarrollarse; están dotadas de pelos urticantes como forma de defensa. El  adulto es una polilla gris parduzca de unos  5 cm de envergadura ,provista de tres franjas negras en el envés de sus alas.
  • Reyezuelo sencillo (Regulus regulus): es una de las especies de ave más pequeñas de Europa, propia de las zonas boscosas. En Canarias, se puede observar, principalmente, en el fayal-brezal y en el pinar mixto. Es de color verdoso con franjas alares negras, y posee una llamativa cresta, naranja en los machos y amarilla en las hembras. Normalmente, no supera los 15 cm de envergadura. En Canarias, podemos encontrar las subespecies R. r. teneriffae en las islas de La Gomera y Tenerife y R. r. ellenthalerae en La Palma y en El Hierro.
  • Sátiro moreno (Hypparchia wyssii): esta es una de las especies de mariposas diurnas más habituales del pinar canario. Se caracteriza por su color pardo con dos ocelos oscuros en los extremos apicales de las alas superiores.

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¡Saludos a todos!

Néstor Domínguez.

Bibliografía

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