ALGUNAS ARAÑAS DOMÉSTICAS PRESENTES EN LAS MEDIANÍAS DE TENERIFE

Lycósido cazando en mi huerto (fotografía de Ana Melisa Díaz Sánchez)

Índice

Introducción

Este post es, en realidad, el resultado de una experiencia práctica; comienza en marzo de 2020, cuando debido a la crisis sanitaria mundial, provocada por el coronavirus COVID-19, se inició un periodo de cuarentena que, en mi caso, duró dos meses, hasta mi reincorporación a la vida laboral. Evidentemente, durante esa cuarentena, no pude disfrutar de mis aficiones normales al aire libre, como es ir de senderismo y fotografiar animales salvajes. Aproveché entonces para buscar y fotografiar en mi domicilio todos aquellos animales que convivían con mi familia (sin nosotros saberlo), tanto en las zonas interiores como en las zonas exteriores de mi casa, que está situada en las medianías de la vertiente norte de la isla de Tenerife.

Muchos de los animales observados en mi domicilio fueron arañas, invertebrados estos que me llaman especialmente la atención desde que era niño. Tan admiradas como odiadas por los humanos, las arañas son nuestros indiscutibles compañeros de vivienda y principales aliadas en la lucha contra las plagas en nuestro hogar. En mi casa, he observado un gran número de arañas, si bien centro este post en aquellas especies o géneros cuya presencia considero más común y relevante en mi domicilio en particular, observadas durante mi experiencia práctica.

Doy por finalizada esta experiencia en septiembre de 2020, en el momento en el que me decido a escribir estas líneas, y tras haber hecho un tiempo de seguimiento a algunos de los ejemplares de arañas observados en mi hogar.

Comencemos entonces un “recorrido arácnido” por mi casa que, espero, sea de ayuda para que el público en general pueda aprender algo más sobre estos interesantes animales.

Arañas en las medianías de Tenerife

La zona de Tenerife donde se encuentra mi domicilio, es una población predominantemente agrícola, situada a una cota que ronda los 600 metros sobre el nivel del mar. Como ocurre siempre en la vertiente norte de las Islas Canarias más altas, hay un aporte de humedad extra producido por la incidencia de los vientos alisios, que llegan desde el noroeste e impactan y descargan su humedad en el relieve de las islas, a unas cotas que varían entre 500 y 1500 metros sobre el nivel del mar. Este aporte de humedad dura casi todo el año y convierte la franja de medianías, de la vertiente norte de las islas canarias más altas, en una zona húmeda y sombría, propicia para el desarrollo de cultivos de secano, tales como la papa (patata) y el millo (maíz), además de múltiples cereales y frutales.

En un ambiente agrícola de este tipo, habita una gran cantidad de invertebrados que pueden ser potenciales presas para arañas, es por esto que los arácnidos abundan y no es complicado observarlos, tanto rondando los hogares como establecidos en el interior de estos. Las arañas son cazadoras, siempre en busca y captura de invertebrados que, en muchos casos como chinches y cucarachas, podrían, potencialmente, convertirse en molestas plagas en nuestros hogares, es por ello que no debemos eliminar arañas si las observamos, dado que su presencia en nuestros hogares es beneficiosa para nosotros.

La arañas son excelentes cazadoras, la mayor parte son muy polífagas, como Tegenaria domestica, ya que atacan a múltiples especies de invertebrados, otras (una minoría) como Dysdera crocata, son cazadoras especializadas en un grupo determinado de presas. Así mismo, las estrategias de caza, en el mundo de las arañas, son muy variadas; muchas construyen las conocidas telas trampa, como es el caso de las arañas de jardín del género Araneus; otras son implacables corredoras que cazan por persecución y/o saltando sobre su presa, tal es el caso de Pisaura mirabilis; otras arañas prefieren apostarse en lugares estratégicos y simplemente esperar a que se acerque una presa, es el ejemplo de Xistycus cristatus; o bien prefieren ocultarse en “agujeros trampa” como Segestria florentina.

Enumero entonces a las más destacables de entre mis arañas compañeras de hogar y hablo algo sobre ellas.

ARANEUS SP.

Araneus sp. (fotografía del autor)

El género Araneus está ampliamente distribuido por el mundo; posee una gran cantidad de especies descritas, de las que, la mayor parte, pueden observarse en zonas urbanas, o bien se adaptan a zonas exteriores de lugares ligados a la actividad humana. Un claro ejemplo de este género, es la especie Araneus diadematus, que se considera la especie de araña más común del hemisferio boreal, aunque dada la similitud que tiene esta especie con otras de su mismo género, en ocasiones es necesario un estudio epiginio de los ejemplares hembras para determinar la especie con exactitud. En general se conocen como “arañas de jardín”, dado que suelen ocupar las zonas exteriores de los hogares con sus telas, ciertamente impresionantes, con tamaños que pueden superar 50 cm de diámetro y dotadas de hilos de soporte que pueden alcanzar más de un metro de longitud. En uno de los extremos de la tela poseen un refugio que utilizarán si son atacadas, molestadas de alguna forma o si las condiciones climatológicas no son favorables. Podemos localizar este refugio observando la tela, ya que el “centro”, donde se coloca la araña en posición de vigilia, está ubicado en una posición próxima al refugio.

Las hembras adultas de Araneus, suelen colocarse en el centro sus telas, que están ubicadas en zonas de alto tráfico de insectos voladores (su principal alimento). Durante la noche, suelen comerse las presas capturadas, que previamente han paralizado con su veneno y envuelto en un ovillo de seda, ingiriendo también el hilo de su propia tela junto a la presa. Seguidamente rehacen la tela, dejando su trampa en óptimas condiciones para otro día más de caza.

Araneus sp. alimentándose de un coleóptero (fotografía del autor)

Como norma general, las hembras adultas del género Araneus, no suelen superar los dos centímetros de largo, siendo fácilmente reconocibles por su abdomen bulboso y con tendencia al estrechamiento en la zona terminal, otorgándole un aspecto que recuerda a un diamante redondeado. Los machos son visiblemente más pequeños que las hembras, con una longitud que no suele superar 1.2 cm de largo. Su patrón de color es muy variable (dependerá de la especie de la que se trate), predominando los tonos amarillos y pardos, con un dibujo situado en sentido longitudinal, que suele combinar franjas longitudinales con líneas transversales. Su picadura no se considera peligrosa, generando normalmente una inflamación local, en el área de la picadura.

Ejemplar de Araneus sp. desplazandose (fotografía de Ana Melisa Díaz Sánchez)

Las hembras fecundadas crean un ovillo de huevos en su propia tela antes de morir (solo se reproducen una vez en su vida), las pequeñas arañas se descuelgan de la tela generando  su propia seda.

Dysdera crocata

Dysdera crocata en mi domicilio (fotografía del autor)

Esta araña procede de Europa central, desde donde se ha distribuido ampliamente por el hemisferio norte terrestre. Se conoce vulgarmente como “araña cochinilla”, ya que, en efecto, es una cazadora especializada en ese tipo de presas: Isópodos del tipo “bicho bola”, como Glomeris marginata, y crustáceos terrestres de la familia Oniscidae (cochinillas de la humedad).

Le gustan los ambientes húmedos y oscuros, además, es relativamente fácil observarla en jardines, parques y se introduce comúnmente en los hogares. Es de hábito nocturno, por el día suele reposar en escondrijos que acomoda con su seda. Caza sin usar trampas, únicamente captura y mata sus presas con la fuerza bruta de sus quelíceros.

Se caracteriza por poseer un color rojo, a veces intenso, en el cefalotórax (prosoma); las patas y el abdomen (opistosoma), por su  parte, son rojizos, pardo rojizos o blanquecinos. Su cuerpo es alargado, redondeado y rara vez supera los 1.5 cm de largo, en el caso de las hembras. Los machos tienen las patas proporcionalmente más largas y el cuerpo más estilizado y corto (1.2 cm). Con sus potentes piezas bucales, genera una dolorosa picadura, destinada a romper los tegumentos del caparazón de las cochinillas de la humedad; sin embargo, su veneno no es especialmente potente.

Después de un violento ritual de apareamiento, la hembra genera un capullo con varias decenas de huevos, cuidando de este hasta que nacen las crías.

Lycosidae

Ejemplar de Lycosido (fotografiado por Ana Melisa Díaz Sánchez)

La familia de arañas Lycosidae, engloba múltiples especies conocidas comúnmente como “arañas lobo”, dado que buscan activamente y dan caza a sus presas sin el uso de trampas de tela de ningún tipo. Son muy comunes y se encuentran ampliamente distribuidas por el mundo. Podemos encontrarlas, principalmente en zonas rurales, pero también se adaptan a vivir en el interior de los hogares humanos, siendo unas aliadas, muy efectivas, en el  control de plagas de nuestras casas.

Los lycósidos pueden ser de tamaños muy variables: algunas especies, como Lycosa tarantula o algunas especies del  género Alopecosa, son arañas muy grandes, con cuerpos de más de dos centímetros y medio de largo; en contrapartida, otras especies de lycósidos, apenas superan el medio centímetro de longitud. Como  norma general  presentan colores tierra y pardos, con dos franjas anchas, oscuras en los laterales del abdomen y un dibujo claro en la parte superior del  abdomen, cuyo patrón varía según la especie de que se trate. Como es habitual en el  mundo de las arañas, las hembras son más grandes y tienen los pedipalpos alargados y acabados en punta, mientras que los machos son más pequeños y sus pedipalpos están rematados con un abultamiento.

Para la reproducción, muchas especies de lycósidos muestran alguna forma de ritual de apareamiento, con el  objetivo  de que la hembra se muestre receptiva y “acepte” al macho. Las hembras cargan con los huevos y posteriormente con sus crías en su abdomen durante días, hasta que estas se van desprendiendo y alejando de la madre que, lejos de cuidarlas, las atacará si tiene la oportunidad.

Abdomen de Alopecosa sp. portando una cría (fotografía del autor)

Pholcus sp.

Ejemplar de Pholcus sp. (fotografía del autor)

Las conocidas como “arañas de patas largas”, “falángidos” o “arañas de desván” son una familia de arañas denominada Pholcus. Tal y como dejan ver los nombres vulgares por los que se conoce a estas arañas, se caracterizan por poseer largas patas y por habitar, usualmente, en hogares humanos. Su presencia en nuestras casa es beneficiosa, ya que, en sus telas, atrapan múltiples especies de insectos que pueden ser potenciales plagas, además de a otras arañas. No son peligrosas para el humano.

Los Pholcus se encuentran ampliamente distribuidos por países templados del mundo, mientas que en países fríos solo habitan en el interior de los hogares humanos. Ocupa las zonas poco transitadas de nuestros domicilios, preferentemente oscuras y húmedas, como los sótanos y desvanes; además, en zonas de clima cálido, también podemos observarlas en cavidades de los árboles y otras oquedades naturales.

El cuerpo de esta araña rara vez supera los 10 mm de largo en las hembras, con el opistosoma mayor que el prosoma; sin embargo, poseen unas desproporcionalmente largas patas, de unas cinco veces las longitud del cuerpo, siendo este su rasgo más distintivo. Las tonalidades presentes, varían de gris a pardo oscuro, con el abdomen, generalmente, más oscuro. Esta familia de arañas presenta un escaso dimorfismo sexual, siendo los machos algo más pequeños.

Estas arañas construyen telas horizontales, irregulares y de aspecto frágil y laxo. Las ubican en lugares muy diversos, aunque, generalmente, prefieren las esquinas del techo. En su tela, la araña cuelga al revés, esta posición les permite dejarse caer, para abandonar su morada, ante una eventual amenaza, además de poder generar vibraciones en el conjunto de la telaraña, haciendo oscilar su cuerpo, cuando un posible depredador intente darle caza, consiguiendo,  con dichas vibraciones, ser más difíciles de capturar en su propia tela.

Usualmente, las telarañas de Pholcus, procedentes de distintos individuos, están entrelazadas entre si, tolerando bien, estos animales, la vida en comunidad; sin embargo, no dudarán en practicar canibalismo si hay escasez de otros tipos de presas. La tela de esta especie no es adhesiva, quedando las presas atrapadas por simple enredo.

Para su reproducción, los ejemplares machos salen de sus telarañas e invaden las de las hembras, guiados por el rastro de feromonas que estas emiten. Esta acción no está libre de peligro, ya que pueden ser capturados por otras arañas o por la propia hembra. Si el macho  tiene éxito, impregna con su semen un hilo de seda, del que luego lo extrae, en forma de gota, para introducirlo en el epigino de la hembra con sus pedipalpos. La puesta es relativamente pequeña, constando de entre 20 y 50 huevos. La hembra cuida de las crías unos días tras su  nacimiento, mientras sean preninfas, después de realizar su primera muda, las pequeñas arañas se dispersan.

Pisaura mirabilis

Pisaura mirabilis (fotografía del autor)

La “araña lobo” Pisaura mirabilis, es una especie ampliamente distribuida por el hemisferio norte terrestre, donde se puede observar en zonas de vegetación baja y en ambientes urbanos. Llaman la atención sus proporcionalmente largas patas y su aspecto alargado, que otorgan a este animal la apariencia de un buen velocista. No lejos de esta realidad, Pisaura mirabilis es una cazadora muy polífaga, que atrapa a sus presas por sorpresa, literalmente saltando encima, o bien mediante persecución, si la presa se resiste. No se considera peligrosa para el humano, su picadura duele más o menos como el aguijonazo de una avispa y no genera problemas secundarios, si  no se tiene alergia.

El tamaño del cuerpo de una Pisaura mirabilis ronda los 1.5 cm en las hembras y menos de 1 cm en los machos. Como se ha dicho anteriormente, es de constitución alargada y patas muy largas, con el abdomen de una forma que recuerda a un cono. Su patrón de color varía entre diversos tonos pardos, presentando dos franjas longitudinales oscuras que recorren su cuerpo, siendo más marcadas en los ejemplares machos adultos.

Pisaura mirabilis en posición de reposo (fotografía del autor)

Esta especie presenta un comportamiento inusual en materia de reproducción; los machos ofrecen presas cazadas y envueltas con seda a la hembra, de forma que actúen como cebo para facilitar la cópula, dichas presas son cazadas únicamente con este fin. También se ha observado que, el  macho, puede hacerse el muerto mientras sujeta su “regalo”, para que la hembra lo arrastre hacia ella al alimentarse del insecto. Estas tretas no libran de peligro al macho, pero aumentan sus posibilidades de éxito. Una vez fecundada, la hembra genera un capullo de tela donde deposita sus huevos, cargando con este un tiempo; seguidamente genera una tela provisional (es una araña de vida nómada) donde deposita el capullo y lo cuida hasta que nacen las crías, momento en el que la araña adulta rompe el nido, produciendo así la dispersión de la camada. A partir de ese momento, los miembros de la prole pasan a convertirse en potenciales presas para la madre. El ciclo de vida de esta araña puede ser de uno o de dos años.

Salticidae

Ejemplar de saltícido (fotografía de Ana Melisa Díaz Sánchez)

Se conocen como  saltícidos o “arañas saltadoras” al  conjunto de especies que engloba la familia Salticidae, debido a su capacidad para realizar grandes saltos, en proporción al tamaño de su cuerpo. La mayor parte de sltícidos habita en boques tropicales, sin embargo, un gran número de especies habitas en zonas urbanas y/o ligadas a la actividad humana, como es el  caso de las áreas cultivadas.

La mayor parte de saltícidos son diminutos, su cuerpo rara vez supera el centímetro de longitud (generalmente miden unos 5 mm de largo). Pueden presentar un amplio abanico de colores, dependiendo  de la especie, que van desde el beige al negro, incluyendo tonos metalizados. Poseen una estructura corporal equilibrada, con el cefalotórax y el abdomen de tamaño similar y de forma redondeada o relativamente cuadrangular, siendo muy común la presencia de vellosidad abundante y de tamaño corto. El primer par de patas suele ser mayor que el  resto, siendo estas patas su principal arma de inmovilización de sus presas, a menudo  mucho más grandes que la propia araña. Es muy característico de la familia Salticidae, la disposición de sus ojos, mostrando dos ocelos de mayor tamaño orientados al frente, mientras que el  resto, están ubicados de forma que el animal disponga de 360° de campo de visión; además, poseen la capacidad de enfocar objetos y calcular las distancias, considerándose por todo ello que, su visión, es muy superior al de la mayor parte de los artrópodos.

Saltícido del género Evarcha (fotogarfía del autor)

Estas arañas son de hábito diurno y deambulan largas distancias en busca de alimento. Para cazar, generalmente, saltan sobre sus presas y las paralizan con una rápida mordedura cargada de veneno (no se consideran peligrosas para el humano). Antes de realizar su ataque sorpresa, los saltícidos han identificado su presa a distancia, usando su estupenda visión, se han colocado en una posición óptima para el ataque y se han asegurado a un hilo de seda de seguridad, que les sirve como salvavidas si fallan en su salto.

Poseen un complejo ritual de apareamiento en el que el macho “baila” para la hembra; solo si esta se muestra receptiva, se produce la cópula. Generalmente, las hembras cuidan de su ovillo de huevos y de sus crías, al menos durante unos días después de su nacimiento.

Segestria florentina

Segestria florentina en posición de reposo (fotografía del autor)

La Segestria florentina es una araña que, típicamente, ocupa huecos en muros y espacios entre rocas. Estas oquedades son tapizadas con su tela, con la que forma un embudo que hace las veces de guarida y tela trampa, por este motivo, esta araña se conoce vulgarmente como “Araña de tela de tubo”, aunque este nombre se aplica a otras especies que también generan telas en forma de embudo. Es originaria de la cuenca mediterránea, aunque con el tiempo se ha distribuido por Europa e introducido en varias islas del atlántico y en varios países fuera de Europa.

La Segestria florentina hembra tiene un cuerpo que alcanza los 2.2 cm de largo, por lo que es una araña grande, mientras que el  cuerpo de los machos ronda el 1.5 cm de longitud. Los ejemplares adultos son de color negro, pudiendo presentar un brillo verdoso en los quelíceros. Las patas del par posterior son notablemente más cortas que el  resto, y en posición de reposo, posemos observar que orienta los tres primeros pares de patas hacia delante, adaptación evolutiva a la vida en el  interior de sus tubos. Los machos muestran un estilo de vida menos sedentario que las hembras.

Segestria florentina fuera de su guarida (fotografía de Ana Melisa Díaz Sánchez)

En el interior de su embudo, esta araña espera, pacientemente, a que una presa roce los hilos de la parte exterior de la entrada a su guarida, entonces realizará una rápida salida y captura de la presa, a la que arrastrará al interior del tubo. Su hábito es, principalmente, nocturno, pareciendo no  agradarles las fuentes de luz. En noches cálidas, estas arañas pueden salir de su tela y realizar una ronda de caza en las proximidades, siendo posible observar una guía de tela que dejan tras de sí al abandonar su guarida, con el objetivo de marcar el camino de vuelta a su hogar.

Para el apareamiento, el macho localiza a la hembra y, si consigue acercarse sin ser devorado, realiza la cópula. Posteriormente, la hembra fecundada deja un capullo de huevos y seda en el  fondo de su guarida y muere; su cuerpo será un futuro alimento para las crías.

La picadura de esta araña es dolorosa, generando inflamaciones locales; sin embargo, no genera mayores complicaciones a no ser que se tenga alergia o pique en una zona delicada del  cuerpo.

Steatoda grossa

Steatoda grossa (fotografía del autor)

Las arañas del género Steatoda (Sundevall, 1833) son ampliamente conocidas como “falsas viudas negras”, debido a su parecido morfológico con el género Latrodectus (Walckenaer, 1805) que son las “viudas negras”. Están ampliamente distribuidas por el mundo, siendo la especie Steatoda grossa, también conocida como “araña de armario”, una de las más cosmopolitas y adaptables de su género. Es una habitual del interior de los domicilios y los ambientes urbanos, por lo que su avistamiento es relativamente sencillo.

Tiene un aspecto de araña de tamaño medio pero robusta, midiendo el conjunto cefalotórax y abdomen alrededor de un centímetro en las hembras y algo más de medio centímetro en los machos. La tonalidad general de esta especie varía de pardo oscuro a morado oscuro, con el cefalotórax (prosoma) más claro que el resto del cuerpo. En el abdomen (opistosoma) presenta una franja blanquecina transversal orientada hacia delante (característica de las Steatodae) seguido de un dibujo de manchas triangulares del mismo color.

La hembras de E. grossa, pueden tener una esperanza de vida muy larga, que se sitúa en torno a los 6 años. Los machos viven mucho menos, algo más de un año y, normalmente, solo se reproducen una vez. En condiciones favorables, las hembras pueden realizar tres puestas al año, generando, en cada nidada, un capullo de huevos que tarda un mes en eclosionar.

Las hembras de esta especie generan una tela pequeña, tupida e irregular, con el lugar de descanso de la araña bien diferenciado. En dicha tela, depositan su saco de huevos en el  momento de la puesta.

La picadura de Steatoda grossa, es muy dolorosa y puede producir un cuadro de síntomas clínicos conocido como Steatodismo, que incluye formación de ampollas en el  lugar de la picadura, mareos, nauseas, dolor de cabeza y debilitamiento general, síntomas que perduran solo unas pocas horas.

Steatoda nobilis

Steatoda nobilis (fotografía de Ana Melisa Díaz Sánchez)

La Steatoda nobilis es una de las especies conocidas como “falsas viudas negras” por su parecido con el género Latrodectus (Walckenaer, 1805), que son las famosas “viudas negras”, aunque otras especies congéneres, como Stetoda grossa, son más parecidas fisiológicamente a las viudas negras. S. nobilis, en particular, es originaria de las islas de la región macaronésica, concretamente de Canarias y Madeira, desde donde se ha extendido por diversos países de Europa y América debido al transporte internacional de mercancías.

Esta araña es cosmopolita y adaptable a multitud de ambientes, prefiriendo zonas oscuras y húmedas. Puede habitar en el interior de viviendas humanas, colocando sus telas en zonas poco transitadas, aunque, generalmente, las observaremos en las zonas exteriores de nuestro hogar.

Steatoda nobilis en su tela (fotografía del autor)

Steatoda nobilis es una araña de color pardo brillante cuyo cuerpo no suele superar 1.5 cm de largo en las hembras, siendo los machos algo más pequeños y menos robustos. Tienen el opistosoma más oscuro que el prosoma y presentan un dibujo de color marfil, formado por una mancha más o menos triangular terminada en dos bandas longitudinales, además de una banda transversal en la parte anterior del abdomen en dicho tono (característica de las steatodas).

La hembra crea una tela irregular y tupida, de aspecto pegajoso y dotada una zona de descanso en un extremo bien diferenciada que, a su vez, sirve de refugio ante una amenaza o frente a condiciones climáticas adversas. Los machos poseen un estilo de vida más gregario, podemos diferenciarlos cuando son maduros sexualmente, ya que sus pedipalpos adquieren aun aspecto que recuerdan a unas zanahorias. Las hembras pueden vivir varios años y sus puestas las realizan en forma de ovillo en los rincones más ocultos de su tela.

Su picadura es dolorosa y puede producir steatodismo, que es un cuadro de síntomas clínicos que engloban nauseas, mareos, dolor de cabeza, debilitamiento muscular (pudiendo llegar a parálisis muscular) y formación de ampollas líquidas en la zona de la picadura. Estos efectos se asemejan a los de la picadura de las viudas negras, pero en steatoda son mucho menos potentes y solo duran unas horas.

Tegenaria domestica

Tegenaria domestica patrullando mi casa durante la noche (Fotografía del autor)

Al igual que otras arañas del género Tegenaria, T. domestica es una versátil y polífaga cazadora, siendo una araña habitual de observar en los hogares humanos (tanto en zonas interiores como en exteriores), en ajardinados, cultivos, correteando por las calles y otros lugares ligados a la actividad humana. Se trata de una especie ampliamente distribuida por el mundo, especialmente en países de zona templada.

Se trata de una araña de tamaño grande, su cuerpo mide alrededor de 2 cm en el  caso de las hembras adultas, siendo algo más pequeños los machos, existiendo poco dimorfismo sexual. Sus patas son robustas y largas, lo que le confiere una apariencia de falsa peligrosidad, ya que, en realidad, no se considera una especie peligrosa para el humano; normalmente, su picadura no causa complicaciones aunque, en algunos casos, se han descrito algunas reacciones como somnolencia y necrosidad en la zona afectada por la picadura.

El patrón de color de Tegenaria doméstica es similar al de otras arañas de su género, incluyendo una amplia variedad de tonos tierra y pardos. Posee dos franjas longitudinales oscuras en los costados del prosoma, mientras que en el opistosoma presenta un dibujo difuso, de color claro, formado por dos franjas longitudinales compuestas varios círculos o rombos alineados. Las patas, por su parte, son de aspecto potente, con pocos pelos y, en ocasiones, muestran un punteado oscuro.

Esta araña es de hábito nocturno, momento del día en el que abandonan sus escondrijos y salen a cazar, capturando sus presas mediante persecución y fuerza bruta. Las hembras crean telas en forma de embudo, aprovechando esquinas y oquedades, que les sirven de guarida, trampa de caza y criadero. Hacia finales de verano se inicia la época de reproducción, momento en el que son más fáciles de observar; durante el resto del año, pese a estar presentes en nuestro hogar, su presencia pasa más desapercibida.

Xysticus cristatus

Xysticus cristatus (fotografía del autor)

La conocida como “araña cangrejo de tierra” (Xysticus cristatus), es una especie ampliamente distribuida por el hemisferio norte terrestre. Podemos encontrarla en zonas abiertas con hierba baja y en nuestras calles y hogares. No se considera una especie peligrosa para el  humano. Su principal diferencia con otras Xysticus, es su hábito de cazar desde el suelo o en la hierba baja.

Como otras arañas cangrejo, presenta una morfología característica, Siendo su opistosoma claramente más grande que el prosoma, redondeado y, en esta especie, estrecho en su parte posterior; además, los dos pares de patas delanteros son, claramente, más grandes que los dos pares traseros, lo que realmente le da una apariencia de cangrejo. Estas arañas tienen la habilidad de desplazarse de forma lateral, lo que refuerza su parecido a los cangrejos.

Esta especie muestra un claro dimorfismo sexual: el cuerpo de una hembra adulta puede alcanzar 8 mm de largo y presenta tonos tierra con dos franjas longitudinales oscuras que recorren su cuerpo, derivando a un dibujo en forma de sierra en la parte superior del abdomen. El  cuerpo del macho, por su parte, apenas alcanza los 5 mm cuando son adultos, siendo más estilizado y, generalmente, presenta tonos más oscuros que la hembra.

Las hembras tienen un hábito de vida sedentario; normalmente, se mantienen inmóviles en zonas de alto tráfico insectos, a la espera de que alguno se le acerque de forma incauta, es entonces cuando ataca por sorpresa utilizando sus dos pares de patas delanteros como herramienta de sujeción. Los machos, por su parte, tienen una vida más nómada, pudiendo cazar realizando ataques por sorpresa o, simplemente, persiguiendo a su presa.

Durante la cópula, el macho, si logra acercarse a la hembra sin ser devorado, la inmoviliza atando sus patas con su seda para realizar la cópula. La hembra fecundada deposita un capullo de huevos en un rincón seguro y se mantiene cerca hasta el nacimiento de las crías, seguidamente rompe el ovillo para que se dispersen las crías, momento  en el que puede realizar alguna captura entre los miembros de su prole.

Hemos terminado este pequeño repaso por alguna de las arañas que he observado en mi domicilio, si también has visto  alguna de estas en tu hogar, o bien quieres aportar alguna otra especie, te invito a que añadas tu comentario a este post. Además puedes compartirlo en redes sociales, enviarlo y, si lo consideras, dejar tu like.

¡Saludos a todos!

Néstor Domínguez

BIBLIOGRAFÍA

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