ECOSISTEMA DEL TEIDE. LA VIDA EN TENERIFE POR ENCIMA DE 3000 METROS DE ALTITUD

Índice

Generalidades

Imagen del Teide (fotografía del autor)

Cualquiera que visite la isla de Tenerife, no va a quedar indiferente ante la imagen que proporciona el Teide. Este enorme estratovolcán de 120000 años, ocupa el edificio geológico central de la isla de Tenerife, alcanzando su cumbre los 3718 metros sobre el nivel del mar. Es visible desde numerosos puntos de las Islas Canarias y, para los canarios (como yo), es, como mínimo, un referente espacial  y cultural, un símbolo y un punto de anclaje a nuestro pasado.

Actualmente, la isla de Tenerife, coronada con el Teide, es la tercera estructura volcánica más alta del planeta, después del Mauna Loa y el Mauna Kea en Hawai, y es el punto geográfico más alto de España.

A lo largo de la historia, el Teide ha sido mencionado en numerosos escritos. Tal  es el caso de los proporcionados por el historiador griego Herodoto y el escritor romano Plinio el viejo, los cuales hicieron referencia a su imponente altitud y a la presencia de nubes en su cumbre, entre otros aspectos observados. Los navegantes renacentistas, por su parte, relacionaron el Teide con el mítico monte Atlas y, por tanto, con las tierras más altas de la famosa Atlántida, que quedaron emergidas tras hundirse el continente de forma catastrófica, según la conocida historia mitológica. Desde el famoso primer viaje de Cristobal Colón hacia América en 1492, el cual coincidió con una de las erupciones del Teide (observada por el famoso navegante desde la vecina isla de La Gomera), este volcán ha servido como punto de referencia a marinos y exploradores europeos en sus travesías hacia América y a lo largo de la costa africana. Esto fue así hasta la irrupción de los avances en navegación posteriores a la revolución industrial, y a la inauguración del canal de Suez en 1869, el cual acortó la travesía marina para llegar hasta Asia.

Para los aborígenes de Tenerife, los guanches, el Teide era la morada y, posteriormente, cárcel del dios del mal, Guayota. Según la mitología guanche, este fue encerrado en el interior del volcán tras ser derrotado por Achamán (el dios supremo), como represalia por capturar a Magec (dios de la luz y del sol), el cual, por supuesto, fue liberado. Los continuos temblores sísmicos, el calor que aún desprende la corona del volcán y el rugir del interior de la tierra, recordaban, de vez en cuando a los antiguos guanches, que Guayota seguía vivo dentro de la montaña y podría liberarse para, nuevamente, secuestrar la luz del día.

Geología

Geológicamente hablando, Tenerife emergió hace, aproximadamente, 7 millones de años (durante el Cenozoico, periodo Neogeno). En ese entonces, tenía la apariencia de tres islotes aislados que, poco a poco, se extendieron y tomaron altura con respecto al nivel del mar, conforme se sucedían los episodios eruptivos. Estamos hablando de los actuales macizos de Teno, de Anaga y del Sur (este último situado en Adeje, del que queda como resto actual el Roque del Conde). Se estima que el tiempo transcurrido entre el inicio de la formación de la base de la isla en el lecho oceánico (situado hoy a uno 3 km de profundidad) y su emergencia, fue de 10 – 15 millones de años.

Los tres antiguos macizos, formaban las esquinas de un triángulo, cuyo centro comenzó a rellenarse hace tres millones de años (durante el Cenozoico, periodo Neogeno) con la formación del edificio central de la isla, de composición esencialmente basáltica. Los estudios realizados sobre la topografía y geología del terreno, parecen indicar que la estructura central de Tenerife se formó desde los macizos de Teno y Anaga hacia el centro, constituyendo una primera dorsal, sobre la que se asentarían las futuras Cañadas del Teide, y quedaría unida al macizo del sur conforme se elevaba la isla. En este periodo de formación, también hubo destrucción;  los diversos derrumbes producidos por terremotos modelaron el terreno y  conformaron valles que, como es el caso del Valle de La Orotava, aún conservan cicatrices en el terreno producidas por el movimiento y desplazamiento de materiales. Este periodo finalizó hace alrededor de 198.000 años, con la formación de la depresión natural que corona actualmente  la isla de Tenerife; hablamos del actual Parque Nacional de las Cañadas del Teide.

Las Cañadas del Teide. Vista hacia el sureste (fotografía del autor)

Este Parque Nacional  tiene forma de caldera elíptica de 16 x 11 km, aproximadamente, y se encuentra, en su mayor parte, rodeado de paredes rocosas, presentando un fondo relativamente llano. Recibe el nombre de “cañada” debido a que fue utilizado como lugar de pastoreo durante siglos. Las Cañadas del  Teide es la base sobre la que se sustenta el complejo volcánico Teide-Pico Viejo. La hipótesis más aceptada para la formación de las cañadas indica que fue modelada por un deslizamiento erosivo que tuvo lugar hace, aproximadamente, 175000 años, volcando materiales hacia la vertiente norte de la isla de Tenerife, concretamente hacia el  valle de Icod, proceso este que duró unos 40000 años. También se ha barajado la posibilidad de que se formara tras un derrumbe gravitacional de la “cúpula” que coronaba la isla antes de la formación de las Cañadas del Teide, producido por el vaciado eventual de una cámara magmática cercana a la superficie, y con el consecuente desplome de material del techo de la cámara debido a su propio peso.

La Fortaleza por su cara norte y al fondo el Teide (fotografía del autor)

El complejo volcánico Teide-Pico Viejo es un enorme estratovolcán que empezó a formarse, de forma estimada, hace 120000 años. Erupción tras erupción, este edificio volcánico tomó altura hasta alcanzar los 3718 metros sobre el nivel del mar en el Teide,  y los 3135 metros en el caso de Pico Viejo, situado al oeste del Teide. Poco a poco, el material liberado en la formación de este complejo, junto a la formación de nuevos conos volcánicos jóvenes en el último medio millón de años, ha dado forma al terreno, hasta llegar al actual paisaje de las Cañadas del Teide. La posible última erupción producida en el pico del Teide de la que se tiene constancia, se produjo en el siglo XIV; esta le dio forma al actual cráter del  Teide y fue, probablemente, observada por la expedición de Cristóbal Colón, desde la vecina isla de La Gomera. Por su parte, en Pico Viejo hubo una erupción más reciente, con registro histórico, que tuvo lugar desde el 9 de Junio hasta el 8 de septiembre de 1798.

Condiciones climáticas

De todos los microclimas existentes en Tenerife, el presente en las Cañadas del Teide es, sin duda, el más extremo, pudiéndose definir como “clima continental subalpino”. Por encima de los 2000 metros sobre el nivel del mar, hay muy poca humedad relativa y una alta insolación. Esto se debe a que, a esta altura, no llegan los alisios húmedos que cruzan el Océano Atlántico, empujados por el anticiclón de las Azores, de manera que se imposibilita así, la aportación de humedad y sombra que produce el llamado “mar de nubes”. Con estas condiciones, las diferencias de temperatura día-noche son muy acusadas; en los días más calurosos, la temperatura puede alcanzar 12°C, mientras que en las noches más frías llega hasta los -16°C. Se pueden dar oscilaciones térmicas diarias de 12°C, y la sensación térmica varía sensiblemente solo con pasar de sol a sombra y viceversa.  Las temperaturas mensuales medias varían entre 4,6°C en enero hasta 18,3°C en agosto, siendo la media anual de 10,9°C.

Mar de nubes (fotografía del autor)

Las escasas precipitaciones se producen en forma de nieve y hielo principalmente, habiendo heladas una media de 100 días al año.

Si aún te parece que el clima en las Cañadas del Teide es apacible, tienes que saber que es normal la presencia de un viento frío, fuerte y racheado que puede llegar a alcanzar los 200 km/h.

Conforme aumenta la altitud sobre el nivel del mar, estas condiciones se vuelven más extremas. La temperatura baja sensiblemente al ascender el volcán Teide, haciendo siempre frío pese al aumento de la insolación. La reducción de oxígeno en el aire es notoria, y hace que sea difícil respirar, sobre todo a quien no esté adaptado a estas condiciones o esté en baja forma, habiendo peligro de producirse el llamado “mal de las alturas”. Además, al acercarte al cráter del volcán, las emanaciones de monóxido de azufre enturbian el aire, haciéndolo más difícil de respirar si cabe. Por el camino de ascenso a la cumbre, el sendero “Telesforo Bravo”, se pueden observar chimeneas por donde se desprende aire caliente y sulfurado a presión, siendo estas las únicas fuentes de calor que puedes encontrar en esta cumbre.

Emanaciones de azufre en el Teide (fotografía del autor)

La vida en el Teide

Las condiciones reinantes de insolación, fuertes vientos, temperaturas extremas y sequía, han modelado el paisaje y la vida que en él habita, dando como resultado un ecosistema único, rico en endemismos y que, sin duda, alberga más vida de la que cabría esperar.

Matorral de las Cañadas del Teide (fotografía del autor)

Flora

La flora en las Cañadas del Teide está constituida por un matorral de cumbre bastante denso en las partes bajas, el cual se vuelve más espaciado conforme aumentamos en altura. Llama la atención del observador el porte que, por adaptación al fuerte viento y a la escasez de humedad, los matorrales de la zona adquieren. Estos son, en su mayor parte, redondeados, bajos (no más de 2 metros de altura) y muy ramificados. Estas características hacen que sean más resistentes a las fuertes rachas de vientos que imperan en la zona y, a su vez, bajo su tupido ramaje, que se creen unas condiciones de baja insolación y menor pérdida de humedad del suelo que circunda el tallo de la planta, lo que permite que este escaso recurso sea más aprovechable para la misma.

Otro aspecto que es fácilmente observable, es que las plantas de porte herbáceo crecen en grietas entre rocas, o bien, aprovechan pequeños resquicios donde pueda haberse formado algo de suelo para desarrollarse. Esto las hace menos vulnerables al viento y a la insolación.

Algunas especies que habitan en las Cañadas son:

  • Codeso del Teide (Adenocarpus viscosus): leguminosa arbustiva que crece en zona de pinar y alta montaña hasta los 2200 metros sobre el nivel del mar. Muy vistoso en su floración por el color amarillo de sus flores.
  • Alhelí del Teide (Erisymum scoparium): este arbusto endémico, perteneciente a la familia de las Brassicaseae, crece hasta los 2200 metros sobre el nivel del mar. De aspecto ceroso, es muy reconocible en su floración por el color violeta de su inflorescencia.
  • Cedro canario (Juniperus cedrus): este es uno de los pocos árboles presente en las Cañadas del Teide. De porte “llorón” y corteza quebradiza, puede alcanzar hasta 15 metros de altura, aunque en cumbre no es normal que adquiera ese porte. Crece entre los 1400 y 2200 metros sobre el nivel del mar.
  • Tajinaste rojo (Echium wildpretii): este endemismo de la isla de Tenerife está presente en todo el Parque Nacional, especialmente en sus zonas más bajas. Es una planta bianual que, en primavera, produce una conocida inflorescencia de color rojo en forma de espádice, y  que puede alcanzar hasta 3 metros de altura.
  • Tajinaste azul (Echium auberianum): coexistiendo con el tajinaste rojo, nos encontramos este tajinaste endémico de color azul o violeta. Se conoce también como “tajinaste picante”.
  • Rosalillo de cumbre (Pterocephalus lasiospermus): ocupando áreas despejadas, situadas entre 2000 y 2500 metros de altitud aproximadamente, nos encontramos este pequeño arbusto de curiosa flor redondeada y violácea.
  • Margarita del Teide (Argyranthemum teneriffae humphries): este pequeño arbusto endémico es bien reconocible en caso de verse en flor, ya que produce abundantes flores de pétalos blancos. Es capaz de aprovechar resquicios entre rocas para crecer, o bien, se desarrolla a la sombra de otras plantas de mayor porte, estrategias mediante las cuales reduce la insolación que recibe.
  • Cardo de plata (Stemmacantha cynaroides): este arbusto endémico se encuentra en peligro de extinción. Es reconocible por la vellosidad del envés de sus hojas y se observa, aproximadamente, entre los 1900 y los 2200 metros sobre el nivel del mar.
  • Pino canario (Pinus canariensis): esta conífera es el vegetal predominante en la corona forestal que circunda las Cañadas del Teide. En el interior del parque, se adentra en forma de bosque escaso y muy clareado. Constituye un vegetal muy utilizado por la avifauna de la zona para anidar.

La mayor parte del año, el matorral de cumbre presenta un tono grisáceo, que permite a las plantas protegerse de la insolación y ayuda a evitar la pérdida de calor por radiación durante la noche.

Superada la cota de 3000 metros de altitud, la vida vegetal se enfrenta, además, al acusado relieve de la zona y a la decreciente cantidad de estrato de suelo útil para la planta, factores estos que limitan el crecimiento del sistema radicular de los vegetales y, por tanto, su crecimiento vegetativo. Es por ello que se observa una reducción considerable del porte de las plantas de la zona conforme aumentamos en altitud, siendo las más adaptadas las de porte herbáceo, las cuales configuran el conjunto de vegetales observables a mayor altitud en Tenerife. A continuación, hablaré de algunas especies que podemos encontar por encima de los 3000 metros sobre el nivel del mar:

  • Retama del Teide (Sparticytisus supranubius): esta leguminosa domina el paisaje en las Cañadas del Teide. Este arbusto, de porte redondeado, crece por encima de los 2000 metros, donde el pinar ya escasea y, en Pico Viejo, podemos encontrarlo a 3100 metros de altitud, lo que demuestra su extrema adaptación a este medio. En la mayor parte de la superficie de las Cañadas del Teide, crece en combinación con el codeso (Adenocarpus viscosus), formando un retamal-codesar donde se resguarda gran parte de la vida en este parque nacional. En primavera, alegra el paisaje con su floración blanca o rosada que, en combinación con el amarillo del codeso, el rojo del tajinaste y el violeta del alhelí del Teide, forma un espectáculo visual digno de ser observado.
  • Hierba conejera (Silene nocteloens): este pequeño arbusto se puede observar hasta los 3500 metros de altitud. Su estrategia adaptativa se basa en la formación de una poderosa raíz que se introduce en el terreno para alcanzar capas de suelo en las que puede haber más humedad. Tiene poco crecimiento vegetativo en su parte aérea, no superando el metro de altura en la mayoría de los ejemplares. Se da  mejor en sustratos blandos ricos en piedra pómez(1).
  • Violeta del Teide (Viola cheiranthifolia): este conocido endemismo del género Cheiranthus, es uno de los vegetales observables a mayor altitud en Tenerife, hasta los 3400-3600 metros sobre el nivel del mar. Es de porte herbáceo, perenne y velloso. Sus vistosas flores son violetas con manchas blancas o amarillas, y poseen un pequeño espolón. La estrategia evolutiva de esta planta es poseer un bajo requerimiento en suelo, pudiendo crecer entre rocas o en pequeñas grietas. Además, forma un rizoma que le permite almacenar sustancias de reserva. El escaso crecimiento vegetativo de esta planta, por su parte, evita que quede expuesta a las fuertes rachas de viento que imperan en la zona. Es la planta conocida que florece a mayor altitud de toda España.
  • Borriza del Teide (Gnaphalium teideum): esta pequeña compuesta es actualmente muy escasa. Crece entre los 2300 y 3550 metros de altitud, extendiéndose, preferentemente, en las zonas más húmedas del parque, o bien ocupa las inmediaciones de fumarolas. Generalmente, se desarrolla asociada a otros vegetales como, por ejemplo, la violeta del Teide.
Retama del Teide (Sparticytisus supranubius)
Violeta del Teide (Viola cheiranthifolia)

Fauna

En el Parque Nacional de las Cañadas del Teide, existe una gran diversidad faunística, rica en especies autóctonas. Los animales, tanto vertebrados como invertebrados, de este paraje se han adaptado evolutivamente a las condiciones ambientales reinantes. Actualmente se han descrito alrededor de 700 especies de invertebrados, mientras que de vertebrados, por su parte, apenas hay una treintena. Muchas especies se pueden avistar en el Parque todo el año, mientras que otras son observables solo en primavera y verano. Comencemos, entonces, un pequeño recorrido por algunas especies frecuentes en el parque:

  • Salamanquesa (Tarentola delalandii): conocido localmente como “perenquén”, este reptil está presente en muchos y diversos parajes. Siendo de hábito principalmente nocturno, podemos encontrarlo habitando hasta los 2300 metros de altitud, aproximadamente.
  • Eslizón (Chalcides viridanus ssp. viridanus): conocido como “lisa” por el aspecto de su cuerpo, este reptil prefiere cotas más bajas, aunque se puede encontrar en el interior del parque.
  • Pinzón azul del Teide (Fringilla teydea ssp. teydea): este pinzón endémico se puede observar en la periferia del parque, ya que es un habitual del pinar canario.
  • Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus ssp. canariensis): se trata del ave de presa más extendida en las Cañadas del Teide.
  • Alcaudón real (Lanius excubitor ssp. koenigi): a esta ave observable en el parque, le gusta otear el paisaje desde zonas altas y utiliza la vegetación de la zona como despensa empalando los pequeños animales de los que se alimenta.
  • Vencejo unicolor (Apus unicolor): este visitante estival utiliza las paredes verticales del parque para anidar. Se puede observar hasta los 2000 metros de altitud, aproximadamente.
  • Nóctulo menor (Nyctalus leisleri): de las pocas especies de murciélagos que se pueden observar en el parque, esta es la más habitual. Se trata de una pequeña especie de murciélago de menos de 5 cm y que se puede adaptar a una altitud de 2000 metros.
  • Abeja común (Apis mellífera): de entre la gran cantidad de especies de invertebrados que pueblan las Cañadas del  Teide, la abeja es, sin duda, una de las más visibles. Su presencia en esta zona hace posible la producción de la tradicional y famosa “miel de retama”. Es, además, el principal polinizador de esta zona.
  • Gorgojo de las margaritas (Cyphocleonus armitagei): este coleóptero destaca por su gran tamaño (hasta 2 cm) y por su coloración blanquecina. Es una especie autóctona de las Cañadas del Teide.
  • Pimelia del Teide (Pimelia ascendens): este coleóptero endémico habita hasta los 2000 m de altitud, aproximadamente, y se alimenta principalmente de materia orgánica en descomposición. Es una especie, sin duda, emblemática del Teide.

Por encima de los 3000 metros de altitud, las condiciones ambientales extremas limitan el número de especies observables en el Teide. Sin embargo, la vida se adapta y se desarrolla mediante diversos mecanismos evolutivos. Veamos algunos ejemplos de animales que, por su resistencia y capacidad de adaptación, pueden habitar este medio:

  • Lagarto tizón (Gallotia galloti ssp. galloti): este lagarto, muy común de observar y, en ocasiones, de carácter insistente con los visitantes del parque, se puede observar a altitudes por encima de 3000 metros, en zonas rocosas principalmente. Su actividad se reduce a la duración del día, cuando la insolación hace subir la temperatura ambiental. Por la noche, prácticamente se congela, sobreviviendo gracias a que soporta una reducción drástica de su metabolismo basal. Es, sin duda, el reptil más emblemático del Teide. Los machos de esta especie son fácilmente reconocibles por sus vistosas manchas azules y su tamaño, pudiendo alcanzar los 30 cm.
  • Bisbita caminero (Anthus berthelotii): esta ave es, posiblemente, la más fácil de observar en el parque. Es fácil de ver en el suelo, merodeando en busca de alimento entre los arbustos. Se puede avistar por encima de 3000 metros de altitud y es de hábito diurno. Esta paseriforme es residente en el parque y no posee dimorfismo sexual. Su color pardo y amarillo claro la mantiene bien camuflada en el suelo volcánico del parque. Se alimenta, principalmente, de pequeños insectos y arañas. Construye su nido en el suelo y, a medida que se aumenta en altitud, criará de forma más tardía, bien entrado el verano.
  • Muflón (Ovis orientalis): esta especie, procedente de Córcega, fue introducida en el año 1970 con fines cinegéticos y, hasta el día de hoy, su presencia en el Parque Nacional no ha estado libre de polémica. Esto se debe al daño que produce en el medio ambiente, alimentándose de diversas especies vegetales (a las que ha puesto en peligro, en muchos casos) y erosionando el terreno. Este mamífero habita a una altitud que varía entre 1000 y 3500 metros, desplazándose siempre para llegar a zonas con más alimento. Aunque se puede adentrar en el pinar que circunda el parque, este animal prefiere las diversas áreas rocosas y montañosas que hay dentro de las Cañadas del Teide. Actualmente, se estima que su población ronde los 500 ejemplares.
  • Opilión común (Bunochelis spinifera): este opilión es una de las pocas especies que podemos ver en el interior del propio cráter del Teide. Aunque es de aspecto frágil,  esta especie es extremadamente resistente a las condiciones ambientales. Se alimenta de la materia orgánica que el viento deposita en el suelo.
  • Escarabajo “Hegeter” (Hegeter lateralis): esta especie de coleóptero, sumamente adaptable, se puede encontrar en el interior del cono del Teide. Sobrevive alimentándose de la materia orgánica que transporta el aire hasta esta cota. Se puede observar también en otros conos volcánicos de la zona.
Lagarto tizón (Gallotia galloti ssp. galloti)
Bisbita caminero (Anthus berthelotii)
Muflón (Ovis orientalis)
Opilión común (Bunochelis spinifera)

Hemos terminado este recorrido por algunas especies que habitan tanto en el Parque Nacional de las Cañadas del Teide como en el propio volcán. Si te ha gustado, puedes darme un like o compartir este post. Encontrarás los iconos después de la foto final.

¡Saludos a todos!

Néstor Domínguez.

Notas a pie de página

  1. La “piedra pómez” o pumita es una roca ígnea volcánica. Es porosa, poco cristalizada, con poca densidad y de color amarillento. Es un producto común en erupciones de tipo vesubiano.

Bibliografía

Leave a Reply

Información básica sobre protección de datos Ver más

  • Responsable Néstor Domínguez Hernández.
  • Finalidad  Moderar los comentarios. Responder las consultas.
  • Legitimación Tu consentimiento.
  • Destinatarios  Webempresa.
  • Derechos Acceder, rectificar y suprimir los datos.
  • Información Adicional Puedes consultar la información detallada en la Política de Privacidad.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Al hacer clic en el botón Aceptar, aceptas el uso de estas tecnologías y el procesamiento de sus datos para estos propósitos. Ver
Privacidad