AVISTAMIENTO SEGURO DE CETÁCEOS

En aguas españolas, existe la inmensa suerte de poder contar con diversos santuarios marinos. Podemos disfrutar todo el año de multitud de especies de fauna marina y, entre estas, decenas de especies de cetáceos. En este post, trataré de reunir y concretar las acciones que se han de tomar durante un avistamiento de cetáceos, basándome tanto en lo expuesto en la legislación española como en la información que he recogido de distintas fuentes con referencia a la buena conducta al realizar esta experiencia. Todo esto con el fin de difundir y aportar información útil para disfrutar de esta experiencia, evitando impactos y accidentes con estos animales.

Índice

Legislación vigente

Actualmente, en España existe una legislación que determina el marco legal sobre el que explotar este recurso; hablamos del Real Decreto 1727/2007, del que se extraen normas de conducta de navegación que comentaré en las próximas líneas. Además, existe legislación a nivel autonómico; tal es el caso de Canarias (que a mí me corresponde), en la que la ley reguladora es la 14/2009, por la que se modifica la Ley 7/1995 de ordenación del turismo de Canarias. La legislación indicada en este post solo hace referencia a España, recuerda consultar la legislación de tu país antes de realizar alguna actividad acuática en la que puedas tener alguna aproximación a estos animales.

Toda la legislación española puede ser consultada en el Boletín Oficial del Estado (BOE). Entra aquí si deseas aprender a consultar el BOE y realizar búsquedas en materia de legislación.

En el caso de las Islas Canarias, el gobierno otorga el distintivo “Barco Azul” a aquellas embarcaciones autorizadas a realizar acercamientos a cetáceos. Para la obtención de este distintivo, las entidades que ofrecen servicios en este ámbito, tienen que cumplir con los requisitos legales y, por su parte, las embarcaciones con los requisitos técnicos, ambos establecidos en el BOE.

Así mismo, las asociaciones dedicadas a la conservación, al estudio y a la divulgación de información sobre estos animales, como puede ser el caso de Cetacea y Dépana(1), colaboran a este respecto aportando numerosos datos que nos permiten conocer los cetáceos que habitan en nuestras aguas, nos enseñan a protegerlos y, en definitiva, realizan una labor encomiable para su conservación.

El llamado “ecoturismo”(2) está, sin duda alguna, en alza. De entre las numerosas actividades que este tipo de turismo incluye, la observación de cetáceos es, sin duda, una forma cada vez más solicitada de safari. Esto se debe tanto a la posibilidad de poder maravillarse con estos animales como a la toma de conciencia de los distintos problemas que afectan al medio ambiente marino de nuestra época, y que es posible adquirir o reforzar en esta actividad. Sin embargo, la sobreexplotación de este recurso ha puesto a distintas especies en riesgo en todo el mundo, no solo por incrementar la posibilidad de impactos con las embarcaciones, sino que también estamos alterando su medio natural y sus hábitos de vida. Con el objetivo de poder disfrutar de esta actividad minimizando el impacto sobre estos animales, cada vez hay más leyes al respecto y entidades que se suman y hacen eco de esta finalidad proteccionista.

Recuerda que cada país puede variar en cuanto a reglamento y legislación las normas de conducta en materia de avistamientos de cetáceos. En este post, se hace referencia a la legislación española, pero es responsabilidad del usuario el informarse acerca de la legislación local. Así que, si vas a realizar una actividad de observación de cetáceos o si sales a navegar con una embarcación y, por consiguiente, existe la posibilidad de tener contacto con estos animales, has de tener la responsabilidad de conocer la normativa vigente en tu país o región.

Del Real Decreto 1727/2007, se entiende que existe una delimitación espacial alrededor del cetáceo (o grupo de cetáceos), con distintas zonas de protección de la siguiente manera:

Diagrama figurativo de las distintas zonas de protección reconocidas por la actual legislación española

Las zonas de protección son:

  • Zona de exclusión: desde la posición del cetáceo hasta 60 metros de distancia.
  • Zona de permanencia restringida: entre 60 y 300 metros de separación.
  • Zona de aproximación: entre 300 y 500 metros de separación.
  • Se considera Zona segura, a partir de 500 metros de separación.

Entramos en detalle con el comportamiento en cada una de estas zonas:

Zona de exclusión

Con el fin de evitar colisiones que pongan en peligro tanto la vida del  animal como de los ocupantes de la embarcación desde la que se observa, la ley española establece un área circular con 60 metros de radio desde la posición del cetáceo (o grupo  de cetáceos), donde está prohibida la navegación. Si eventualmente se observa un cetáceo ya dentro de este área, o bien, es el propio animal el que se acerca al barco, hay que parar el motor y dejar que se aleje por sí mismo. La normativa contempla la posibilidad de alejarse del cetáceo, siempre que se den condiciones de seguridad, a una velocidad no superior a 4 nudos(3) y manteniendo constante tanto la velocidad como el rumbo.

En caso de encontrarse con delfines o marsopas y, dada su conducta altamente social por naturaleza, es habitual que estos animales se acerquen, rodeen o, incluso, jueguen con las embarcaciones, lo que dificulta, en mi opinión, el cumplimiento de la normativa vigente. En el caso de las Islas Canarias y, concretamente, en la región suroeste de Tenerife, es relativamente fácil ver delfines mulares (Tursiops truncatus) navegar en círculos alrededor de embarcaciones pequeñas o, incluso, se acercan a curiosear. En estas condiciones, y ante la duda en cuanto al siguiente movimiento del animal, es siempre preferible parar la embarcación. Sin embargo, si es necesario mover el barco, y según experiencias prácticas realizadas por distintas entidades(4), es una buena práctica desplazar la embarcación a un máximo de 2 nudos y con rumbo constante, para que el grupo de cetáceos pueda, en todo momento, navegar junto a la embarcación, controlando su separación y sin salir perjudicado por golpes o cortes con las hélices.

Zona de permanencia restringida

El área comprendida entre 60 y 300 metros alrededor de cetáceo se denomina zona de permanencia restringida. En esta zona se puede navegar, pero no está permitido permanecer si se avistan crías o adultos aislados con crías. Así mismo, no está permitido que invadan este área más de dos embarcaciones grandes (más de 10 metros de eslora) o cuatro pequeñas al mismo tiempo. Con el fin de no congestionar de embarcaciones las proximidades del cetáceo, solo se podrá permanecer en esta zona un máximo de 30 minutos.

Zona de aproximación

El área comprendida entre 300 y 500 metros de separación se denomina zona de aproximación. En esta zona permanecerán un máximo de dos embarcaciones grandes y/o cuatro pequeñas, aguardando a entrar en la zona de permanencia restringida.

El correcto uso de estas áreas permite que no se aglomeren barcos alrededor de los animales y que todas las embarcaciones que se dispongan a acercarse al cetáceo puedan turnarse, de forma segura, para realizar la maniobra de aproximación.

Maniobra de aproximación

La forma correcta de realizar la maniobra de aproximación al cetáceo es la siguiente:

  1. Partiendo desde la zona de aproximación, la embarcación que pretenda acercarse al animal avanzará a una velocidad no superior a 4 nudos, desde la parte trasera y desde un lado.
  2. Teniendo como referencia la línea de avance del cetáceo, no se debe entrar en el área comprendida entre dicha línea y un ángulo de 30 grados desde la posición del animal y por detrás de este. De esta forma, al adentrarnos en la zona de permanencia restringida, el animal no se sentirá perseguido por la embarcación.
  3. En la zona de permanencia restringida se navegará a velocidad constante, trazando una curva amplia y convexa hacia el animal, e inmediatamente, se debe realizar el alejamiento. En ningún momento, la separación entre el animal y la embarcación deberá ser inferior a 60 metros (prohibido entrar en la zona de exclusión). Podemos permanecer en la zona de permanencia restringida un máximo de 30 minutos.
  4. Durante la salida de la zona de permanencia restringida, no se puede invadir el área comprendida entre la línea de avance del animal y 30 grados de separación, teniendo como referencia la posición del  animal y su sentido de avance. Esto es con el objetivo de no obstaculizar su trayectoria ni interceptarlo.

A continuación, muestro en forma de diagrama la manera correcta de realizar la maniobra de aproximación:

La trayectoria correcta de la embarcación es una curva abierta realizada dentro de la zona de permanencia restringida, a no más de 4 nudos y sin llegar a perseguir ni interceptar al cetáceo

En el caso de que se encuentre al animal de frente, hay que apartarse a velocidad adecuada y constante, virando a estribor si la situación lo permite. Además, es aconsejable comunicar la posición del animal a embarcaciones cercanas si se advierte que puedan llevar rumbo de colisión.

Si se navega a vela, se ha maniobrar con suficiente antelación para orientar al animal a sotavento(5), así se realizará la maniobra de acercamiento con el viento a favor en popa.

Normas de conducta generales

Con el fin de causar el mínimo impacto sobre estos animales y no modificar sus hábitos, se han de tener en cuenta que hay conductas que pueden ser nocivas para el bienestar de los animales y que, además, podrían ser extensibles a la observación de otros animales salvajes:

  • No se puede alimentar a los animales, eso podría estar penado legalmente en función de la región donde nos movamos. Si alimentamos a animales salvajes, modificamos su conducta natural y podemos causarles problemas de salud. Recuerda que la mejor forma de respetar la naturaleza es no modificarla.
  • No podemos bañarnos con cetáceos. A pesar de que, por norma general son animales apacibles con los humanos, por sus características físicas pueden suponer un notable peligro y, además, hay que evitar incomodarlos de cualquier forma.
  • No hay que tocarlos. Esto queda reservado al personal formado para ello, como podrían ser investigadores realizando un estudio.
  • No hacer grandes ruidos que puedan molestarlos. Se debe hablar en voz baja en las proximidades de cetáceos. Estos animales tienen un oído sensible y ruidos medianamente fuertes podrían molestarlos o alterar su conducta. Sin embargo, pequeños ruidos leves son aconsejables para que el animal tenga presente la localización del barco en todo momento. Con un barco a motor, el propio sonido de la embarcación circulando a baja velocidad es suficiente. Sin embargo, si se navega a vela, se debe hacer algún sonido de vez en cuando, por ejemplo, con los elementos de la arboladura(6); de esta forma, evitamos que el animal, si se acerca a la embarcación, la pueda golpear por despiste. Recuerda que, de cualquier manera, solo deben ser sonidos leves los que provoquemos. El uso de sistemas acústicos para atraerlos o detectarlos está prohibido fuera del ámbito científico.
  • No arrojar desperdicios o basura al agua. Poco hay que decir ante esta evidencia que parece que nuestra especie no termina de aprender. Aquí entra también cualquier objeto que podríamos considerar un “juguete” para ellos. En definitiva, no arrojar nada al agua.
  • Debemos velar por cuidar el movimiento libre del cetáceo, no cruzando su trayectoria y anticipándonos a posibles interrupciones en su camino. Han de tener especial cuidado los barcos pesqueros cuando faenen empleando aparejos de pesca de grandes dimensiones.
  • Si se detecta un cambio de conducta del animal, hay que abandonar el avistamiento inmediatamente. Muchos cetáceos, cuando se ponen nerviosos, modifican sensiblemente sus ritmos de apneas, acortando el tiempo que permanecen sumergidos. Ten en cuenta este detalle y usa un cronómetro si es necesario. Si se observa una leve rotación del cuerpo del animal, llegando a mostrar a la superficie una aleta pectoral y un lateral del tronco y cabeza mientras realiza pequeños y erráticos cambios de dirección, podría ser señal de que se está alimentando (especialmente cetáceos grandes como rorcuales). En tal situación, extremaremos las precauciones para no molestarlos. En el caso de delfines y marsopas, generalmente, suele ser una señal de alimentación observar cambios claros en su conducta grupal, acompañado de modificaciones en su ritmo normal de apneas y saltos. Además, cuando cazan, realizan cambios bruscos de dirección y velocidad, o bien, realizan un patrón de natación coordinada, generalmente en círculos.

ZONAS DE AVISTAMIENTO DE CETÁCEOS

En este apartado, realizaré un resumen de las zonas consideradas como puntos calientes para la observación de cetáceos. Dada la extensión que se podría alcanzar hablando en este punto, me centraré especialmente en aguas españolas y solo nombraré algunas zonas interesantes a nivel mundial(7).

Avistamiento de cetáceos en aguas españolas

Cabe destacar la importancia ecológica del territorio español. La riqueza de especies, tanto a nivel animal como vegetal, así como la existencia de espacios protegidos, hacen de España un país ecológicamente rico y diverso.

Los mejores lugares para observar cetáceos en aguas españolas son los siguientes:

En costa canaria

  • Suroeste de Tenerife: esta región de aguas tranquilas la mayor parte del año, caracterizada por alcanzar grandes profundidades desde pocos cientos de metros de la costa y enriquecida por las corrientes oceánicas del atlántico, cuenta con un rico catálogo de especies observables. Son residentes todo el año el calderón tropical (Globicephala macrorhynchus), el delfín mular (Tursiops truncatus) y el cachalote (Phyeter macrocephalus), todos relativamente fáciles de observar, especialmente el calderón tropical. Esto es debido a que Canarias cuenta con una de las colonias de la especie más importantes del mundo, con una estimación de 400 ejemplares residentes. Son visitantes habituales, entre otros, los delfines comunes (Delphinus delphis), delfines moteados (Pantropical stenella), así como diversas especies de marsopas, zifios y rorcuales que se acercan a la región para alimentarse.
  • Costa oeste de La Palma: en esta región de aguas ricas y grandes profundidades es fácil avistar, al igual que en el suroeste de Tenerife, el calderón tropical (Globicephala macrorhynchus), el delfín mular (Tursiops truncatus) y el cachalote (Phyeter macrocephalus), pudiendo encontrarlos a pocos cientos de metros de la costa. Los sedimentos que arrastra el llamado Barranco de las Angustias se depositan en el mar en torno al Puerto de Tazacorte, creando, en esta zona, una rica biodiversidad marina, que es territorio de caza idóneo para delfines. Diversos viajeros oceánicos, como las orcas (Orcinus orca), se acercan eventualmente a estas aguas.
Calderón tropical (Globicephala macrorhynchus)

En costa cantábrica.

  • Golfo de Vizkaia: las aguas que circundan el Golfo de Vizkaia es zona de tránsito de distintas especies de cetáceos. En el periodo abril-noviembre, considerado el más propicio para la observación de cetáceos en la zona, es fácil avistar grupos de delfines comunes (Delphinus delphis), generalmente curiosos y juguetones con las embarcaciones(8). Otro delfínido habitual en la zona es el calderón  común (Globicephala melas), conocido también como calderón de aleta larga. Estas aguas son hogar para la escasa ballena franca glaciar (Eubalaena glacialis), conocida también como “ballena de los vascos”. Además, es posible observar rorcuales comunes (Balaenoptera physalus), orcas (orcinus orca) y zifios de cuvier (Ziphius cavirostris), que son también visitantes de estas aguas.
  • Busturialdea (País Vasco): la reserva de la biosfera de Urdaibai, en la desembocadura del río Oka, se puede observar un amplio elenco de especies representantes del Mar Cantábrico, tales como calderones comunes (Globicephala melas), delfines comunes (Delphinus delphis), cachalotes (Phyeter macrocephalus), rorcuales comunes (Balaenoptera physalus) y zifios de cuvier (Ziphius cavirostris), entre otros. El periodo abril-octubre es el más propicio para observas cetáceos en este área.
Cachalote (Phyeter macrocephalus)

En costa atlántica peninsular

  • Rias Baixas (Galicia): en esta zona de rica biodiversidad marina, convergen especies viajeras del Atlántico como, por ejemplo, los cachalotes (Phyeter macrocephalus), que transitan alejados de las zonas costeras, y los ya escasos rorcuales aliblancos (Balaenoptera acutorostrata) con otras más propias del Mar Cantábrico, como los delfines comunes (Delphinus delphis) y los calderones comunes (Globicephala melas), entre otros. Esto hace que más de veinte especies visiten esta zona a lo largo del año.
Delfines comunes (Delphinus delphis)

En Costa mediterránea peninsular

  • Mazarrón (Murcia): en la bahía de Mazarrón habitan varias especies de cetáceos que llegan a acercarse considerablemente a la costa, como es el caso del calderón común (Globicephala melas), calderón gris (Grampus griseus), delfín común (Delphinus delphis), delfín mular (Tursiops truncatus) y delfín listado (Stenella coeruleoalba), entre otras especies de cetáceos. Con un poco de suerte, se pueden observar cachalotes (Phyeter macrocephalus) y rorcuales comunes (Balaenoptera physalus).
  • Estrecho de Gibraltar: el Estrecho de Gibraltar es un cuello de botella natural por el que transitan cientos de especies que migran desde el Océano Atlántico al Mar Mediterráneo y viceversa. Dada la concentración de presas en la zona, son muchos los cetáceos que transitan este corredor, usándolo, en muchos casos, como zona de caza. Entre las especies observables en la zona están los calderones comunes (Globicephala melas), delfines comunes (Delphinus delphis), orcas (Orcinus orca), cachalotes (Phyeter macrocephalus) y rorcuales comunes (Balaenoptera physalus).
  • Costa de Girona: las aguas de Girona son lugar de paso para numerosas especies de cetáceos, como es el caso del rorcual común (Balaenoptera physalus). Delfines y marsopas ocupan áreas más alejadas de la costa, donde cazan bancos de peces azules. Algunas de las especies observables son el delfín común (Delphinus delphis), el delfín mular (Tursiops truncatus) y el delfín listado (Stenella coeruleoalba).
Delfines listados (Stenella coeruleoalba)

En costa Balear

  • Costa noreste de Mallorca: en esta costa se pueden observar nutridos grupos de delfínidos, como el delfín común (Delphinus delphis) y delfín mular (tursiops truncatus), entre otros. Otro habitual de estas aguas es el cachalote (Phyeter macrocephalus), que aprovecha la existencia de montes submarinos como zona de caza.
Delfín mular (tursiops truncatus)

Zonas de avistamientos de cetáceos destacadas a nivel mundial.

Existen muchas zonas en el mundo donde es posible avistar cetáceos de forma habitual. A continuación, nombraré algunas de las principales regiones fuera de aguas españolas, que por la diversidad de especies que se pueden observar, son de gran importancia:

  • Costa pacífica de Alaska (Estados Unidos): este enclave de aguas frías y llenas de vida es un lugar ideal para observar diversas especies de cetáceos. Muchas migran desde zonas más cálidas para alimentarse y reproducirse. Podemos destacar las orcas (Orcinus orca), ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae), ballenas grises (Eschrichtius robustus) y marsopas de Dall (Phocoenoides dalli).
Orca (Orcinus orca)
  • Costa del Cabo de Buena Esperanza (Sudáfrica): muchas son las especies de cetáceos que, siguiendo sus rutas migratorias, pasan por las aguas del Cabo de Buena Esperanza. Las ballenas francas australes (Eubalaena australis) se acercan a la costa en época de apareamiento. Este espectáculo natural es posible divisarlo desde tierra firme en Ciudad del Cabo.
  • Islas Azores (Portugal): estas islas son un santuario para multitud de especies de cetáceos como los cachalotes (Phyeter macrocephalus), en otras épocas cazados en esta misma región(9). Gran número de estos animales se reproducen y crían en las Islas Azores. Otras especies destacadas por su presencia en la zona son el calderón común (Globicephala melas) y el delfín común (Delphinus delphis).
  • Península de Valdés (Argentina): en esta región de la Patagonia es posible observar desde tierra a las ballenas francas australes (Eubalaena australis), debido al acercamiento a costa que realizan en época de apareamiento, entre junio y septiembre. Además de estas ballenas, es posible observar otras especies que habitan aguas frías australes como, por ejemplo, la orca (Orcinus orca) y la falsa orca (Pseudorca crassidens).
Ballena franca austral (Eubalaena australis)
  • Herver Bay (Australia): en estas aguas es fácil observar, entre otras especies, a la ballena jorobada (Megaptera novaeangliae), que, después de dejar de ser cazada, ha recuperado su número de forma rápida. A esta especie le gusta curiosear las embarcaciones desde cerca, lo que es de agrado para quienes quieren fotografiarlas.
  • Baja California (México): esta región es un santuario para grandes cetáceos como ballenas azules (Balaenoptera musculus), ballenas grises (Eschrichtius robustus) y ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae), que acuden a estas aguas principalmente a aparearse. Con suerte, es posible llegar a observar ballenas francas (Eubalaena japonica), rorcuales comunes (Baleanoptera phyoalus), rorcuales tropicales (Balaenoptera edeni), rorcuales de Minke (Balaenoptera acutorostrata), cachalotes (Physeter macrocephalus), orcas (Orcinus orca), falsas orcas (Pseudorca crassidens) y calderones tropicales (Globicephala macrorhynchus), entre otras especies.
Ballena azul (Balaenoptera musculus)
  • Praia do Rosa (Brazil): las aguas de esta paradisíaca playa en el sur de Brazil, acogen a la mansa ballena franca austral (Eubalaena australis), que se acerca a esta región desde aguas más frías para aparearse y criar sus ballenatos. También es posible observar a la ballena jorobada (Megaptera novaeangliae), entre otras especies.
  • Bahía Ballena (Costa Rica): situada en la costa pacífica de Costa Rica, esta zona es hábitat de multitud de especies, entre las que podemos destacar la ballena jorobada (Megaptera novaeangliae), la orca (Orcinus orca), la falsa orca (Pseudorca crassidens) y el delfín mular (Tursiops truncatus), entre otros.
Ballena jorobada (Megaptera novaeangliae)
  • Monterey Bay (Estados Unidos): entre las especies que acuden a estas aguas californianas, se puede observar la espectacular ballena azul (balaenoptera musculus), que acude a reproducirse. También es posible observar orcas (Orcinus orca) y varias especies de delfines.

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¡Saludos a todos!

Néstor Domínguez.

Notas a pie de página

  1. Fuentes utilizadas en el ejemplo, cetacea. http://www.associaciocetacea.org/es/ [consultada el 14/12/2019] y Dépana. https://depana.org/ [Consultada el 13/12/2019]
  2. Ecoturismo o turismo ecológico: según la definición aportada en la página definición.de. Ecoturismo (https://definicion.de/ecoturismo/ [consultada el 19/12/19] “es la actividad turística que se desarrolla sin alterar el equilibrio del medio ambiente y evitando los daños a la naturaleza. Se trata de una tendencia que busca compatibilizar la industria turística con la ecología».
  3. Como nota aclaratoria, hay que indicar que una velocidad de un nudo es una milla por hora, es decir, 1,852 km/h. Si no se disponen de medios que determinen la velocidad de navegación, hay que saber que, a cuatro nudos, la estela del barco no forma olas.
  4. Diversas asociaciones y grupos ecologistas han realizado experiencias de navegación próximas a grupos de delfines y marsopas, con el fin de promover normas de conducta estandarizadas en esta situación. Al contrario que la mayoría de grandes cetáceos, los pequeños odontocetos suelen ser curiosos y, por ello, podrían acercarse a aquello que les resulta distinto o nuevo, generando así complicaciones para la seguridad durante la navegación.
  5. Se denomina barlovento a la dirección desde la que recibimos el viento. Sotavento es el lado contrario, por donde se escapa el viento. Hay que tener en cuenta que un velero navegando a vela tiene menos maniobrabilidad que un barco a motor; esto hay que tenerlo muy presente en la anticipación de la maniobra ante la aproximación a un cetáceo.
  6. La arboladura de un barco de vela es el conjunto de palos y cuerdas que sostienen las velas y, junto con estas, forman el aparejo del velero. Su diseño, combinado con el diseño del casco, determina la velocidad y la maniobrabilidad del barco.
  7. Quiero resaltar que este apartado es solo un resumen. Solo se nombra una selección de zonas de avistamiento de cetáceos y, desde luego, hay muchas más de gran importancia.
  8. En la página Surferrule. https://www.surferrule.com/las-ballenas-del-cantabrico/ [consultada el 06/01/2020], se nombra la zona de la Fosa de Capbretón (que es el nombre de un cañón submarino) como la más propicia para observar delfines comunes.
  9. La caza del cachalote en Islas Azores acabó legalmente en los años 60 del siglo XX.

Bibliografía

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