LAS CAÑADAS DEL TEIDE. DESCRIPCIÓN DEL BIOMA Y LISTADO DE ESPECIES

Es este post, trataré de recopilar información sobre el ecosistema de las Cañadas del Teide (Parque Nacional  del  Teide). Trataré de describir a nivel biológico, geológico y climático este medio; además, haré un inventario de las especies que en él habitan, por lo que espero que este listado crezca con el tiempo.

Vista parcial de las Cañadas del Teide (fotografía del autor)

ÍNDICE

GENERALIDADES

Las Cañadas del Teide (Parque Nacional del Teide), es una de las actuales 15 áreas protegidas, con el estatus de Parque Nacional, en territorio español. Esta región, situada en la isla de Tenerife, cuenta con una superficie de, aproximadamente, 189,9 km2, habiendo sido declarada como Parque Nacional el 22 de enero de 1954, y estando el parque, como tal, regulado por la ley 30/2014 (BOE n°293, de 4 de diciembre de 2014)(1). Es así, pues, el Parque Nacional más antiguo y con mayor superficie de las Islas Canarias. En el año 2007, además, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El Parque Nacional del Teide es, además, una zona muy visitada. Según el Instituto Canario de Estadística (ISTAC), en el año 2017, se estimó una afluencia de 4.327.527 visitantes.

El Parque Nacional del Teide es la cima del edificio volcánico que conforma la isla de Tenerife. Con una altura de 3718 metros sobre el nivel del mar, Tenerife es la tercera estructura volcánica más alta del planeta, después del Mauna Loa y el Mauna Kea en Hawai. En el interior del parque, el complejo volcánico Teide-Pico Viejo es, sin duda, el foco de atención en este paisaje lleno de particularidades. Se trata de un estratovolcán joven, de unos 120000 años, cuya imagen es, sin duda, un reclamo para los visitantes del parque y un símbolo para los canarios.

GEOLOGÍA

Tal y como cita Dóniz (2005) en su obra «Los campos volcánicos basálticos monogénicos de la Isla de Tenerife (Canarias, España)«, «Tenerife (…) está caracterizada por su complejidad volcanológica. Su edificación es resultado de la acumulación de materiales volcánicos de diferente naturaleza (básica, ácida e intermedia)(2), a lo largo de un dilatado periodo de tiempo que abarca más de siete millones de años«. En un principio, la isla emergió como tres formaciones volcánicas separadas; estas son las actuales esquinas de Tenerife: Anaga (noreste), Teno (noroeste) y Roque del Conde (sur). Estos tres macizos conforman la denominada “serie basáltica antigua”. Tal y como indica Ancochea et al. (1990) citado por Alonso et al. (2019), esta unidad se encuentra formada por lavas basálticas y piroclastos con algunos traquitos y fonolitos.

Estos tres incipientes islotes se desarrollaron conforme se sucedían lo episodios eruptivos, avanzando hacia la zona interior de la isla, con la consecuente formación de un complejo de dorsales o “rift”. Sobre este complejo se asientan las actuales Cañadas del  Teide, siendo la evolución de la formación de tales dorsales objeto de estudio en la actualidad. Según Martí et al. (1994) (citado por Tárraga et al., 2006), la existencia de magmas fonolíticos evolucionados sugiere que la historia de esta edificación ocurrió en los últimos 3,5 millones de años. Durante este periodo, se formó el paisaje de las actuales Cañadas del Teide. Este Parque Nacional tiene forma de caldera elíptica de 16 x 11 km, aproximadamente, y se encuentra, en su mayor parte, rodeado de paredes rocosas, presentando un fondo relativamente llano que debe su formación a la acumulación de material volcánico reciente y a los sedimentos procedentes del desgaste erosivo de las paredes de este enorme “anfiteatro” natural. El nombre “cañada” tiene su origen en el hecho de que esta región se ha usado como lugar de pastoreo durante siglos.  La hipótesis más aceptada para la formación de las cañadas indica que fue modelada por un deslizamiento erosivo que tuvo lugar hace, aproximadamente, 175000 años. Este deslizamiento volcó materiales hacia la vertiente norte de la isla de Tenerife, concretamente, hacia el  valle de Icod, siendo este un proceso que se prolongó durante 40000 años. También se ha barajado la posibilidad de que se formara tras una serie de derrumbes gravitacionales de la “cúpula” que coronaba la isla antes de la formación de las Cañadas del Teide, producido por el vaciado eventual de una cámara magmática cercana a la superficie.

Las paredes que circundan hoy las Cañadas del Teide son, por tanto, el resultado de una compleja y violenta sucesión de episodios volcánicos donde, partiendo de la efusión de grandes cantidades de magma basáltico (básico), se pasó a numerosos acontecimientos violentos y explosivos de erupciones sálicas (ácidas), que conformaron antiguos estratovolcanes de gran altitud, de los que hoy sus restos, ya bastante erosionados, custodian los límites del parque. En el sector suroeste de Las Cañadas del Teide podemos observar los denominados Edificios Cañadas (I y II), donde se observan antiguos estratovolcanes, como  es el caso de Montaña Guajara, en los que la erosión natural del  terreno ha descubierto los distintos y antiguos episodios eruptivos mostrados como “capas” en el terreno, en los que enormes diques intrusivos básicos parecen cortar, en sentido vertical, la continuidad de las capas que han dejado los distintos episodios eruptivos. Conformando esta “pared”, podemos observar también, entre otras formaciones geológicas, diques y domos sálicos, además de depósitos que muestran alteraciones hidrotermales, estos conocidos como “azulejos” debido a su aspecto.

La actividad más joven de la isla está representada por basaltos, traquitas y fonolitas del complejo volcánico Teide-Pico Viejo y algunos conos basálticos individuales dispersos por la isla, ubicados principalmente en los sistemas de grietas estructurales (direcciones NO, NE y NS). Según Dóniz et al., 2008, citado por Alonso et al., 2019, en su estudio «Heat and Helium-3 Fluxes from Teide Volcano, Canary Islands, Spain», «esos conos monogenéticos representan la actividad eruptiva más común durante el último millón de años, y es posible reconocer fácilmente 297 de estos conos en la isla«.

Complejo volcánico Teide-Pico Viejo, visto desde su vertiente sur (a la izquierda Pico Viejo, en el centro el Teide y a la derecha Montaña Blanca)

En el entorno de las Cañadas del Teide podemos contemplar un importante conjunto de formaciones volcánicas, muchas de ellas jóvenes, con menos de un millón de años. Cabe mencionar que en la periferia del edificio Teide-Pico viejo tenemos un conocido volcán que produjo una de las últimas erupciones fonolíticas de importancia en el área, se trata de Montaña Blanca, situada al Este del Teide. Dicha erupción, que tuvo lugar hace 2000 años, aproximadamente, dejó un evidente manto de pumita que recubre varios kilómetros a la redonda del terreno circundante a esta montaña, dándole al suelo un característico color amarillo pálido. La extensión del área anegada de piroclastos, da una pista de la violencia que pudo tener esta erupción. Además de Montaña blanca, encontramos erupciones fonolíticas en la periferia de Pico Viejo, donde se encuentran conos como el “Volcán de las Palomas” (al oeste), “Los Gemelos” y “Mancha Ruana” (ambos al norte).

CLIMA

El microclima presente en las Cañadas del Teide es de tipo continental subalpino. Por encima de los 2000 metros sobre el nivel del mar, hay muy poca humedad relativa y una alta insolación. Esto se debe a que, a esta altura, no llegan los alisios húmedos que cruzan el Océano Atlántico, empujados por el anticiclón de las Azores, de manera que se imposibilita así la aportación de humedad y sombra que produce el llamado “mar de nubes”. El motivo por el cual el «mar de nubes» asciende hasta los 1500-2000 metros sobre el nivel del mar aproximadamente, es la incidencia del llamado «viento alisio seco», procedente del Noroeste, que al ser menos denso que el alisio húmedo, se sitúa por encima de este. Según datos consultados en la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), en el periodo comprendido entre los años 1981 y 2010, las temperaturas medias anuales normales se sitúan entre 10 y 12,5 °C. En el citado periodo, las máximas medias han oscilado entre 17.5 y 20 °C, mientras que las mínimas medias se han situado entre -2.5 y -5 °C. Los picos de temperatura registrados en el parque oscilan entre unos 12°C en los días más calurosos, y alrededor de -16°C en las noches más frías. Se pueden dar oscilaciones térmicas diarias de 12°C, y la sensación térmica varía sensiblemente solo con pasar de sol a sombra y viceversa.

En esta vista del «mar de nubes» incidiendo sobre la dorsal Noreste de Tenerife, se observa que las zonas de cumbre quedan libres de la influencia de esta masa de aire húmedo. Esta situación se mantiene la mayor parte del año y es determinante para entender la baja humedad relativa en Las Cañadas del Teide (fotografía del autor)

Las escasas precipitaciones se producen en forma de nieve y hielo, principalmente. Según datos de AEMET, en las zonas bajas de las Cañadas del Teide ha nevado una media de 10-15 días al año. Conforme ascendemos al pico Teide, la media de días de nevada anuales ascienden a un máximo de 40 días al año (periodo 1981-2010).

En las Cañadas del Teide, la ausencia de la influencia de los vientos alisios húmedos, formando el característico mar de nubes, hace que se den unas condiciones de alta insolación la mayor parte del año. En el periodo 1981-2010, AEMET registró más de 3000 horas al año de sol en el flanco sureste del parque; mientras que en el resto de las cañadas, los valores se sitúan entre 2800 y 3000 horas de sol al año. Es común en el parque también la presencia de fuertes vientos, los cuales son fríos, racheados y pueden llegar a alcanzar los 200 km/h en las cotas más altas.

ECOSISTEMA

El bioma de las Cañadas del Teide es variado y rico en endemismos. La evolución en este medio, ambientalmente hostil, ha dado como resultado múltiples especies adaptadas a la vida en este entorno, las cuales listaremos en las siguientes líneas. A medida que avanzamos en altura, las condiciones ambientales se tornan más extremas, lo que obliga a los seres vivos de la zona a adaptarse  evolutivamente a un medio natural muy exigente. Amplío información sobre la adaptación del bioma de las Cañadas del Teide en las cotas más altas aquí.

FLORA

La flora de las Cañadas del Teide está constituida por un denso matorral de cumbre, en su mayor parte, el cual se vuelve más clareado conforme aumenta la altitud. El matorral ha adquirido un porte redondeado y bajo (generalmente, no superan los dos metros de altura), debido a la adaptación evolutiva al fuerte viento y a la escasez de humedad. Estos arbustos son, además, muy ramificados y, en su sombra, se desarrolla gran parte de la vida del parque. Bajo el tupido ramaje de este matorral, se crean unas condiciones de baja insolación y baja pérdida de humedad por evaporación en el suelo que circunda el tallo de la planta. Los vegetales de porte herbáceo, por su parte, crecen en grietas entre rocas, bajo plantas de mayor porte, o bien, aprovechan pequeños resquicios donde pueda haberse formado algo de suelo para desarrollarse; así son menos vulnerables al viento y a la insolación.

A continuación, nombro especies vegetales observables en el parque, organizadas por orden alfabético:

  • Alhelí del Teide (Erisymum scoparium): este es un arbusto endémico, perteneciente a la familia de las Brassicaseae. Se puede desarrollar hasta los 2200 metros sobre el nivel del mar. Sus tallos y hojas son de aspecto ceroso, produce inflorescencias violetas.
  • Borriza del Teide (Gnaphalium teideum): esta pequeña compuesta es actualmente muy escasa y se desarrolla entre comunidades que incluyen otras especies herbáceas. Crece entre los 2300 y 3550 metros de altitud, extendiéndose, preferentemente, en las zonas más húmedas del parque, o bien ocupa las inmediaciones de fumarolas.
  • Cardo de plata (Stemmacantha cynaroides): este arbusto endémico se encuentra en peligro de extinción. Es reconocible por la vellosidad del envés de sus hojas y se encuentra, aproximadamente, entre los 1900 y los 2200 metros sobre el nivel del mar.
  • Cedro canario (Juniperus cedrus): es uno de los pocos árboles presente en las Cañadas del Teide. Su ramaje es de porte caído y su corteza es quebradiza. Puede alcanzar hasta 15 metros de altura y se desarrolla entre los 1400 y 2200 metros sobre el nivel del mar.
  • Codeso del Teide (Adenocarpus viscosus): este arbusto de la familia de las leguminosas crece en zona de pinar y alta montaña hasta los 2200 metros sobre el nivel del mar. Es muy vistoso en su floración por el color amarillo de sus flores.
  • Fistulera (Scrophularia glabrata): este denso arbusto es muy común en las Cañadas del Teide y en el pinar alto circundante.
Fistulera (Scrophularia glabrata)
  • Flor de malpaís (Tolpis webbii): este endemismo, de flor amarilla, es común en el parque nacional.
  • Hierba conejera (Silene nocteloens): este pequeño arbusto se puede observar, hasta los 3500 metros de altitud, en áreas de suelos blandos. Su estrategia adaptativa se basa en la formación de una poderosa raíz que se introduce en el terreno para alcanzar capas de suelo en las que puede haber más humedad. Tiene poco crecimiento vegetativo en su parte aérea, no superando el metro de altura en la mayoría de los ejemplares.
  • Margarita del Teide (Argyranthemum teneriffae ssp. humphries): este es un pequeño arbusto endémico que produce abundantes flores de pétalos blancos. Como estrategia para evitar excesiva insolación, es capaz de aprovechar resquicios entre rocas para crecer, o bien, se puede desarrollar a la sombra de otras plantas de mayor porte.
  • Pajonera de cumbre (Descurainia bourgaeana): esta herbácea es un endemismo en común de las islas de Tenerife y La Palma. Se caracteriza por su inflorescencia de flores amarillas, dotadas de pétalos y sépalos.
  • Pino canario (Pinus canariensis): esta conífera es el árbol predominante en la corona forestal que circunda las Cañadas del Teide. En el interior del parque, se adentra en forma de bosque escaso y muy clareado.
  • Retama del Teide (Sparticytisus supranubius): este arbusto es una leguminosa de porte redondeado. Crece por encima de los 2000 metros, donde el pinar ya escasea, y en Pico Viejo podemos encontrarlo a 3100 metros de altitud, lo que demuestra su extrema adaptación a este medio.
  • Rosalillo de cumbre (Pterocephalus lasiospermus): este arbusto ocupa áreas despejadas, situadas entre 2000 y 2500 metros de altitud, aproximadamente. Su flor es redondeada y violácea.
  • Tajinaste azul (Echium auberianum): este tajinaste endémico es de color azul o violeta. Se conoce también como “tajinaste picante”.
  • Tajinaste rojo (Echium wildpretii): este endemismo de la isla de Tenerife es una planta bianual que florece en primavera, produciendo una inflorescencia de color rojo en forma de espádice, y que puede alcanzar hasta 3 metros de altura.
  • Violeta del Teide (Viola cheiranthifolia): este conocido endemismo es uno de los vegetales observables a mayor altitud en Tenerife, hasta los 3400-3600 metros sobre el nivel del mar. Es una pequeña planta de porte herbáceo, perenne y velloso. Sus vistosas flores están dotadas de un espolón y son violetas con manchas blancas o amarillas. La estrategia evolutiva de esta planta se basa en un bajo requerimiento de suelo, pudiendo crecer entre rocas o en pequeñas grietas. Además, forma un rizoma que le permite almacenar sustancias de reserva. El escaso crecimiento vegetativo de esta planta, por su parte, evita que quede expuesta a las fuertes rachas de viento que imperan en las cotas donde se desarrolla.

FAUNA

La fauna presente en el Parque Nacional del Teide es abundante y rica en especies autóctonas. Está compuesta principalmente por invertebrados (alrededor de 700 especies) y una treintena de vertebrados, de los que la mayoría son aves. La mayor parte de especies se pueden avistar en el parque todo el año, mientras que otras, de hábitos migratorios, solo son observables en primavera y verano. Al igual que la flora de la zona, la fauna ha adquirido distintas estrategias de supervivencia para subsistir en el  duro medio de las Cañadas del Teide.

A continuación, nombraré especies de animales que son observables en las Cañadas del Teide:

  • Abeja común (Apis mellifera): estos insectos son los principales polinizadores de la zona. Su presencia en las inmediaciones hace posible la producción de la tradicional y famosa “miel de retama”.
  • Alcaudón real (Lanius excubitor ssp. koenigi): a esta ave le gusta otear el paisaje desde zonas altas en busca de presas. Caza insectos y lagartijas, principalmente. Utiliza los distintos arbustos de de la zona para almacenar empaladas sus presas.
  • Bisbita caminero (Anthus berthelotii): esta ave es muy fácil de observar en el parque todo el año. Merodea por el suelo en busca de alimento entre los arbustos. No posee dimorfismo sexual. Su color pardo y amarillo claro la mantiene bien camuflada en el suelo volcánico del parque. Se alimenta de pequeños insectos y arañas. Construye su nido en el suelo y, a medida que se aumenta en altitud, cría de forma más tardía, bien entrado el verano.
  • Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus spp. canariensis): es el ave de presa más extendida en las Cañadas del Teide. Es fácilmente distinguible en vuelo, dada su habilidad para mantenerse estático en el aire durante cortos periodos de tiempo.
  • Conejo europeo (Oryctolagus cuniculus): esta especie introducida también se ha adaptado al ecosistema de las Cañadas del Teide. Su presencia queda evidenciada por la existencia de múltiples zonas escarbadas, así como por la observación habitual de acumulaciones formados por sus excrementos.
Conejo (Oryctolagus cuniculus). Introducido en Canarias
  • Escarabajo “Hegeter” (Hegeter lateralis): esta especie de coleóptero se puede encontrar en el interior del cono del Teide. Sobrevive alimentándose de la materia orgánica que transporta el viento hasta esta cota.
  • Eslizón (Chalcides viridanus ssp. viridanus): este reptil es conocido como “lisa”. No es muy común en el parque.
Eslizón (Chalcides viridanus)
  • Gorgojo de las margaritas (Cyphocleonus armitagei): este coleóptero destaca por su tamaño (hasta 2 cm) y por su coloración blanquecina. Es un endemismo exclusivo de las Cañadas del Teide.
  • Lagarto tizón (Gallotia galloti ssp. galloti): este lagarto es muy común de encontrar y, en ocasiones, es de carácter insistente con los visitantes, pudiéndose observar, preferentemente, en zonas rocosas. Su actividad se reduce a la duración del día, cuando la insolación hace subir la temperatura ambiental. Por la noche, prácticamente se congela, sobreviviendo gracias a que soporta una reducción drástica de su metabolismo basal. Los machos de esta especie son fácilmente reconocibles por sus vistosas manchas azules en forma de ocelos, y pueden alcanzar los 30 cm de largo.
Lagarto tizón (Gallotia galloti ssp. galloti)
  • Muflón (Ovis orientalis): esta especie, procedente de Córcega, fue introducida en el año 1970 con fines cinegéticos y, hasta el día de hoy, su presencia en el Parque Nacional no ha estado libre de polémica. Esto se debe al daño que produce en el medio ambiente, alimentándose de diversas especies vegetales (contribuyendo, en muchos casos, a ponerlas en peligro) y erosionando el terreno. Este mamífero se desplaza buscando zonas con más provisión de alimento, llegándose a avistar a alturas de hasta 3500 metros sobre el nivel del mar. Se puede adentrar en el pinar que circunda el parque, especialmente en inviernos duros.
  • Nóctulo menor (Nyctalus leisleri): es el murciélago más fácil de observar en las Cañadas del Teide. Se trata de una pequeña especie de menos de 5 cm y que es adaptable, incluso, a una altitud de 2000 metros.
Nóctulo menor (Nyctalus leisleri)
  • Opilión común (Bunochelis spinifera): este opilión es una de las pocas especies que podemos ver en el interior del propio cráter del Teide, siendo extremadamente resistente a las condiciones ambientales extremas. Se alimenta de la materia orgánica que el viento deposita en el suelo.
  • Pimelia del Teide (Pimelia ascendens): este coleóptero endémico habita hasta los 2000 metros sobre el nivel del mar y se alimenta principalmente de materia orgánica en descomposición.
  • Pinzón azul del Teide (Fringilla teydea ssp. teydea): este endemismo se puede observar en la periferia del parque, ya que es un habitual del pinar canario.
  • Salamanquesa (Tarentola delalandii): conocido como “perenquén”, este reptil es de hábito principalmente nocturno. Podemos encontrarlo habitando desde el nivel de la costa hasta los 2300 metros de altitud, aproximadamente.
  • Vencejo unicolor (Apus unicolor): este visitante estival utiliza las paredes verticales del parque para anidar.
Vencejo unicolor (Apus unicolor)

Espero que te haya gustado la lectura de este post, el cual intentaré complementar con el tiempo añadiendo nuevas especies. Puedes darle like, compartirlo y enviarlo, mediante los iconos que verás disponibles después de la foto final de este texto.

¡Saludos a todos!

Néstor Domínguez.

NOTAS A PIE DE PÁGINA

  1. Para realizar consultas, sobre legislación española, en el Boletín Oficial del Estado (BOE), dejo un enlace aquí.
  2. Se le llama material volcánico “básico” a los diversos tipos de basaltos, procedentes de erupciones efusivas hawaianas y estrombolianas, mientras que son “ácidos”, los procedentes de lavas de alta viscosidad, procedentes de erupciones más explosivas cuyo producto son riolitas, traquitas y fonolítas entre otros.

BIBLIOGRAFÍA

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